lunes, 28 de julio de 2014

No soy perfecta... pero sí feliz!!!

Sé que no soy perfecta, el espejo y las fotos no solo me lo dicen: me lo gritan a la cara. Y si aún tengo alguna duda, al querer probarme ropa, ciertos modelos me lo reiteran una y otra vez. Físicamente tengo muchos defectos, demasiados quizá... cierto que en la secundaria rogaba por tener un cuerpo de mujer, lo que ya empezaba a ver en algunas de mis compañeras... y sí, se me cumplió, años después se me hizo mi cuerpo de mujer: lonja, celulitis, estrías, chaparreras, flacidez, arrugas....
Y cierto que reniego del cuerpo de mujer, reniego a veces por no poder ponerme la ropa que me gustaría lucir, andar en shorts en vez de bermudas, usar más minifaldas y no ver hilos saliendo de ellas, o hilos con bolitas por la celulitis; usar un escote en la espalda sin el miedo de parecer jamón mal empacado....
Pero así soy, y sé que soy más que un vestido o un pantalón. Soy todo un conjunto de matices y colores que me divierten y me llenan... y les gusta a mi gente más cercana. Así conquisté a mi marido y lo sigo haciendo día a día y así les gusta a mis hijos y lo celebran y me dan cuerda.
Hace poco alguien me tildó de que estoy loca... curioso, pues es un adjetivo que con cierta frecuencia me dicen seguramente para que me ofenda... y me lo dicen personas cercanas a mi... muy cercanas... Y saben qué? Sí. Estoy Loca. MUY LOCA!!!
Loca por poder abrir los ojos cada mañana; por ver que puedo vivir cada minuto del día y hacerlo perfecto; loca por ver a mis hijos crecer y hacerse independientes, felices, íntegros; loca por mi marido que para mi es simplemente lo mejor que pudo hacer Dios para mí; loca por mi música y mi voz y lo demuestro cantando en el carro, en mi casa, con mis hijas...; loca por pasar tiempo maravilloso con los amigos; loca por tener amigos que valen su peso en oro; loca por tener mi casa, mi jardín, mi espacio; loca por mis gatos; loca por mis sueños; loca por mis alegrías y tristezas...
Me han inventado muchas cosas, me han hecho ver una y otra vez que no soy perfecta... que tengo más defectos que virtudes... y tienen razón: No soy perfecta. Pero ellos tampoco. La diferencia es que ellos necesitan hacerlo notar, criticar, juzgar, sentenciar y condenar, para sentir que tienen algo de autoestima; para no ver con claridad sus propias fallas y sus imperfecciones... necesitan hacerlo para sentirse bien y creerse superiores...
Yo suficiente tengo con vivir mi día como para ponerme a discutir con ellos o tratar de demostrarles que tienen una perspectiva de mi totalmente equivocada... pero sería perder mi tiempo. Ellos tomaron un decisión y no están dispuestos a cambiarla por nadie. Ni por su propia sangre.
No soy perfecta. Me gustaría serlo? Si. todos somos perfectibles. Para eso, debo quitarme de hipocresias, de tabues, de prejuicios, de bobadas y niñerías. Empezar a enfocarme en lo que para mi es importante y empeñarme en ser feliz y hacer felices a la gente que le importo y me importa...
No puedo darle gusto a todos mis detractores, y a estas alturas de mi vida, ni me interesa, ni quiero ni me importa. Sé que siempre verán algo malo en mi aunque sea pequeño, sin importancia, banal. Y desgastar mi tiempo y vida en ellos es querer vaciar el mar con un vaso lleno se hoyos...
Mi vida para mi en este momento es  perfecta: no tengo un casonón, ni una cuenta abultada en el banco; no tengo colección de autos ni los muebles de revista; no seré la mujer más hermosa del planeta ni mi cuerpo es de modelo de Victoria Secrets... Mi vida no sale en revistas del corazón ni mis mascotas ganan premios de obediencia o pedigree...  Pero es mi vida y afronto mis decisiones y mis acciones. Soy feliz con mi marido y con mis hijos. Es perfecta porque llevo construyéndola desda hace años. Porque eligo con cuidado que se queda y que se va. Porque ya no permito que se entrometan en ella. Porque no me molesta que me critiquen mi físico o mi carácter. Porque no necesito reclamarle a los demás nada que me hayan dicho o hecho. Porque no envidio nada que los demás tienen. Porque me alegro de cada triunfo de mi familia. Porque sé que puedo contar con ella. Porque me despierto en las mañanas y mi lucha de levantarme o no es cada vez menor. Porque disfruto por igual días lluviosos o soleados. Porque puedo estar conmigo y platicarme y enamorarme y darme cuenta de que soy valiosa.
No soy perfecta, pero me gusta aprender de mis errores, me gusta enfrentarme a  mis defectos y miedos; me gusta saber que día a día a la única que tengo que superar es a mi misma. Me gusta saber que no necesito compararme con nadie. Que lo que veo en el espejo es honesto y real.
Si a mis hijos les he enseñado a ser honestos con ellos mismos a respetarse, a ser auténticos; por qué he de hacer lo contrario sólo para evitar las ridículas habladurías a mis espaldas? No soy perfecta. Ellos tampoco. La diferencia es que me divierto como enana cada que me entero del nuevo milagrito que me cuelgan... la diferencia es que necesitan criticarme y presentarme como alguien de trato complicado y delicado para sentirse bien con ellos mismos, fuertes e importantes... yo solo necesito verme reflejada en los ojos de las personas que quiero para darme cuenta de que todo está bien... de que voy bien... de que hay más cosas y mejores sin necesidad de denigrar a nadie; de que puedo ser mejor venciéndome a mi misma cada día; de que mi locura es mi motor y parte de mi esencia; de que los demás son lo de menos...
No soy perfecta. Pero así me quiero... y Mucho!!!





viernes, 25 de julio de 2014

A las del Cuarto piso, de la secu y de la vida...

Ser una mujer que habita en el cuarto piso puede ser un tanto complicado, y más para los que se encuentran alrededor de ella... sin embargo, para una todo ese drama y batallar de años anteriores se disipan igual que la niebla al salir el sol y calentar el ambiente.
Es quizá un reto para algunos el descifrarnos, asegurarán que no es tan fácil complacernos o contentarnos o entendernos... y están muy alejados de la verdad.
A los cuarenta florecemos, crecemos, maduramos, mejoramos. Conocemos la longitud y fuerza de nuestras alas. Sabemos nuestros alcances y límites. No nos amedrentan las cosas simples y tomamos retos de otro nivel.
Nos sentimos más libres de hablar, de pensar, de sentir y de amar. No nos atan ya los tabues o convencionalismos. Somos dueñas de nuestras decisiones y acciones. Y caminamos por la vida con tacones o sin ellos, pero con la cara en alto, el orgullo en la mirada, la fuerza a flor de piel y nuestras convicciones en cada paso.
Ayer compartí unas horas deliciosas con un grupo de esas mujeres del cuarto piso. Mujeres que conocí en una etapa dura y oscura de mi vida, que durante muchos años traté si no de olvidar, si de dejar muy bien encerrada en un baúl en el rincón más oscuro de mi alma.
Lo que encontré fue un regalo maravilloso de charlas y confesiones sin juez, sin sentencia, sin burla. Fue un abrir de corazones de mujeres que compartimos los mismos sueños, miedos, retos y caminos. Profesionistas, madres de familia, esposas, hijas, hermanas. Cada una con su carga, con su duelo, con sus dudas... pero también con energía, alegría con sencillez, con valentía de afrontar el día a día y salir con saldo a favor.
Una cree estar sola, yo creo estar sola, pues no acudo a buscar ayuda o consejo con facilidad, y me encierro en mi mudo, en mi cabeza, en mi pequeño rayo de luz que me mantiene cuerda y viva. Y cuando ves que no eres la única que tiene esas dudas, temores, traspiés. Que no esperan que seas perfecta como las fotos del Face o revista de sociedad, entiendes que la perfección llegó cuando asumimos nuestra condición, nuestras decisiones, nuestras metas, cuando en compañía o solas tomamos el control de nuestra vida y empezamos a trazarnos nuestro destino y metas a corto y largo plazo. Y ya no estás sola... hay un ejército de mujeres como tu... 
Mujeres con una historia, con cicatrices, con lágrimas secas, con risas en la memoria. Mujeres que se han caído y levantado; mujeres que luchan día a día por ellas y por los suyos; mujeres a quien la condición social no les es relevante, sino lo bueno y noble que tu corazón tiene y ofrece a los demás.
Un ejército de mujeres que se ven por las calles entaconadas, en pants, haciendo ejercicio, haciendo el mandado, llevando hijos a la escuela, yendo al trabajo; mujeres conocidas y anónimas que decoran y alimentan el mundo con sus ocurrencias, locuras, sensatez, cordura, arranques, carcajadas, memorias, recuerdos...
Ayer compartí muchas cosas con unas mujeres que formaron parte de mi vida, y lo curioso es que a pesar del tiempo transcurrido, la esencia de cada una ahí está y se manifestó ayer en una velada inolvidable. Cada una en su forma y en su ser, cada una aportando una parte de su vida y de su alma. Cada una sin buscar una intención más que el reforzar una etapa que compartimos y que nos dejará marcadas por el resto de nuestra vida.
Y así como ayer nos reunimos a recordar  habrá muchas otras mujeres que lo hacía o lo seguirán haciendo. Porque al final de cuentas esas historias  nos dejan atadas de por vida, sin importar el tiempo, la distancia o la frecuencia con que compartamos el pan y la sal... y los vinos...
Hoy escribo para ellas. Gracias por hacer que por un momento mi incomodidad y mi falta de integración fuera dejada en la puerta y olvidada. Gracias por sus palabras y por ese grato momento.
Gracias por recordar que ser mujer es un reto y una tremenda diversión. Gracias por seguir luchando cada día para lograr sus metas. Por no rendirse, Por seguir sonriendo, por conservar la alegría y las ganas de seguir caminando. Gracias por ser hoy la inspiración de este escrito.
A ustedes y a las demás mujeres que comparten con nosotras esta etapa, a cada una con sus errores y virtudes, sus aciertos y errores, sus triunfos y fracasos, con sus metas y sus desalientos. A ustedes que salen perfectas o con su "cabello violento", novieras o seriecitas, aventadas o tímidas, platicadoras, rebeldes, la de la carcajada sonora, la del chiste pronto, la del canto melodioso, la estudiosa, la protagonistas, la que se escondía, la conciliadora, la peleonera, la inteligente, la desidiosa, la coqueta, la nerd, malhabladas o propias, elegantes o fachosas... sean como sean, a cada una que ha llenado mi vida y me ha dejado algo bueno, a ustedes gracias!!!




viernes, 21 de marzo de 2014

Y en este juego... perdimos todos

A lo largo de mi vida he tomado múltiples decisiones, unas buenas, otras malas y también algunas más que peores. sin embargo me han llevado hasta este días, hasta este momento. Me han forjado, me han fortalecido, me han sensibilizado; me han hecho más humana o me han hecho apartarme y poner muros, distancia, tiempo de por medio.
Desde pequeña tuve que hacerlo. Estar eligiendo caminos, rutas, estilos de vida. Las opciones en ocasiones se me presentaban; en otras, tenía que crearlas yo misma y seguir adelante. Hace 20 años tomé un camino que me ha hecho feliz, realizada. No ha sido fácil. No por Migue que ha estado a mi lado y ha sido mi apoyo en todo momento. El me ha enseñado lo que valgo y lo que puedo ofrecer. Por él soy mejor persona día a día.
En este tiempo, he hecho cosas de las cuales me siento más que orgullosa; otras que no tanto y reconozco que he cometido errores que he tratado de enmendar en mi día a día.
No me considero una santa, menos una persona malévola que se ha dedicado a separar familias o a enemistar personas. Soy lo que se dice una simple pecadora estándar. Quien realmente me conoce, sabe que soy una persona que ha preferido hacer las cosas por si misma, que si no voy a aportar algo, tampoco resto. Y no ando por la vida buscando pleito con quien se me cruza en mi camino. Por como soy he sido dañada y reconozco que también he dañado.
Durante años he recolectado una buena cantidad de cicatrices que contribuyeron a que me hiciera más desconfiada. Me aparté de mucha gente que por no poder o no querer entenderme decidieron crear su versión de las cosas. Y de esas versiones se suscitaron una cantidad de situaciones desfavorables, en ocasiones para mi, en ocasiones para ellos. En este ridículo juego de supuestos perdimos todos.
Lamente, me reclamé y me reclamaron. Se tomaron atribuciones y yo me tomé la propia de alejarme. No me daré baños de pureza porque sería una hipocresía y no podría mirarme al espejo ni ver a los míos a los ojos. Pero aprendí a la mala que debería callarme y no reclamar, no poner puntos sobre las íes, no aclarar nada que me molestara; ya que eso ocasionaba mayores conflictos.
Y dolía, y mucho. Entre hacerme sentir que era malagradecida, desentendida, grosera, mala persona, que no era capaz de querer o respetar; yo respondía con mi desdén y falta de interés por ellos. Me alejaba e intentaba ser indiferente. En este ridículo juego de supuestos, perdimos todos.
Con el paso del tiempo, y la distancia, y el cansancio de no saber que hacer o que no; el sentimiento de derrota, de no pertenencia, llegaron las ganas de gritar, de confrontar, de acabar de una vez con todo, de reclamar un poco de respeto que se me negó desde el principio... de nuevo me veía de pie, en una encrucijada, otra decisión por tomar que no era fácil.
Y opté de nuevo por poner distancia. Era lo más sano. Ya ni llorar valía la pena, ya ni sentir tristeza, ya no era opción integrarme a otra familia...ya tenía ya la mía propia: mis esposo y mis hijos y me abracé con fuerza a esa esperanza, a esos seres que me llenaban con luz y alegría mis días.
Ya no me afano a ser aceptada por quien me demostró de muchas maneras que no era bien vista. Quien me hacia gestos de que me fuera, de que me callara. Ya no me importa si me saludan o no, si se retiran cuando llego, o si están esperando para preguntar si estoy estrenando o alguno de mis hijos, si mi música es considerada ruido o no, si mi casa está impecable o si tengo un altero de ropa gritando "plánchame"...  si me dicen que mi cabello está descuidado o mi persona. Si me critican porque no me maquillo o porque mi ropa ese día me hace ver flaca o se me nota la panza o el gordito; si ando descalza o en tacones; si quiero a mis hijos o aún no; si creen que los regaño cada 10 minutos o que los descuido; o que los programo respecto de los demás; o que quieran saber qué hacemos a dónde vamos, con quién; si soy o no suficiente para ellos; dejar de estar dando explicaciones a diestra y siniestra; no dar opiniones contrarias a las que esperan para quedar bien con todos...
Llegó un momento en que todo eso pasó. Y con sorpresa descubrí que ya no me provocan ni angustia, ni miedo, ni coraje, ni dolor, ni ganas de llevarles la contra... simplemente no me provocan... nada. Llegué al punto en que ni me alegro ni me molesto por ellos. Tienen y tendrán su lugar por lo que cada uno representa, pero no porque se lo hayan ganado o porque me inspiren o les admire. Y pido a Dios que no me convierta en una cínica que termine por ser a tal grado indiferente que terminen por no importarme en lo absoluto.
Solo sé que el daño se hizo. De ambos lados. Las cicatrices ahí quedaron y nada será igual. En este absurdo juego perdimos todos.
Y aquí estoy de nuevo en otra encrucijada. Pidiendo a Dios, paciencia y sabiduría para no enredarme de nuevo en este tipo de juegos. Que me ayude a aprender de lo pasado, a perdonar y a seguir adelante. Ver lo rescatable y aprender de lo perdido. Que me ayude a que si las cosas cambian dejar ese recelo y abrirme. A demostrar que tenemos y podemos dar mucho más.
Porque uno de los caminos que transité fue un  absurdo juego de poder en el que terminamos derrotados todos...


jueves, 6 de marzo de 2014

Para mi Rosy....

Hace tiempo una persona cercana se me acercó y me dijo "que le alegraba el ver que por fin quería a mi hija y se lo demostraba..." pues según veía desde que nació un rechazo de mi parte hacia ella. Por más que intenté demostrarle que estaba en un tremendo error, lo único que salía de su boca era "no es  cierto"... 
Y así sin más entendí que esta persona había decidido que yo apenas empecé a querer a mi hija y que no habría nada que la hiciera cambiar de opinión. 
No niego que me frustré durante un tiempo y buscaba en mi comportamiento algo que corroborará ese comentario. Es fecha que no encuentro un motivo por el cual se me acusara de algo tan bajo como es no querer a tu propio hijo.
Dios me dio tres. Me encargó a tres de sus ángeles para que los cuidara y educara pero sobre todo para que los amara tanto. Mis dos mejoras obras en la vida son mi matrimonio y mis hijos. Cada día abro más mi corazón y mi alma para darle más. Para que se sientan seguros, queridos, apoyados, confortados.
Ellos cuatro me enseñaron que puedo querer sin desconfiar, sin salir lastimada y que seré correspondida sin medida.
Mañana es el cumpleaños de la más grande. Ya llega a los 19. Y estos años han sido una aventura con ella. No han sido aburridos. Desde el momento que supe que iba a ser madre al día de hoy he vivido con ella grandes cosas y momentos. Aprendí a ser madre, amiga confidente. Asesora de modas, GPS, hombro sobre el cual llorar, alcahuete, consoladora de los afligidos, mano dura, mano firme y corazón de pollo.
Con ella he pasado tardes de maravillosas charlas, de cafecitos con tartas, de caminar simplemente, de acompañarnos, de momentos de acurrucarnos un rato en la cama sólo por el gusto de estar así.
Aprendí a entender su carácter (nada fácil por cierto), a ayudarla a manejarlo, a consolidar su personalidad. Aprendí a derretirme con su risa o con que llegue y se me restriegue en el hombro para que la abrace...
Ella sufrió los miedos de su madre joven y primeriza; de esa inexperiencia que me hacían más torpe de lo normal. Miedo hasta de quitarle el pañal o no darle de comer de manera adecuada. Miedo cada que lloraba y no saber de qué. Miedo de que tuviera frío o calor y yo no acondicionarle su espacio de manera adecuada... miedo a todo, incluso el miedo a que creciera, a que de repente no me necesitara, a no ser mas su confidente.
Ella sufrió mis inexperiencias y novatadas, como el ponerla sobre una bocina porque pensé era un banco; el llevarla a todos lados aún de noche. El escuchar música todo el día porque me encanta. El tener que convivir con adultos hasta que nació su hermana.
Ella entendió muy pronto su rol de hermana mayor, se enamoró a primera vista de sus hermanos. Los cuidó y consintió. Y por qué no decirlo, los regañaba antes que yo y se ponía muy en su papel de soy la mayor y me deben obedecer!! 
Ya mañana cumple un año más de vida. Y hasta en su llegada me dio tiempo para asimilarlo... 15 horas para que llegara y ese tiempo fue para mí crucial. En el hospital, en la espera de que naciera, mis miedos y dudas me crearon tremenda ansiedad, no había vuelta atrás. Y en esas horas de espera dejé de ser una simple joven de 20 años y me convertí en mamá. 
Más que felicitarla por un año más de vida, quiero agradecerle por llegar a la mía. Por hacerme reír, llorar, enojar, desesperar... por enseñarme la nobleza y el amor sin condición. Por ser tan buena hija y hermana por ser responsable que aún llegando tarde la escuela te acuerdas de darle el beso de buenas noches a tus hermanos, de que sepan que estás ahí. Porque a pesar de lo cansada de tu semana, te quedas a ayudarme y a consentirme. Porque ayudas a tu padre en la oficina con alegría, y estás dispuesta a darle la mano a quién lo necesite así sea llegar más temprano.
No necesito que esa persona que asegura no te quise o no te quiero cambie de opinión, sé que no lo hará. Y en realidad a estas alturas no me importa en lo absoluto lo que piense. Lo que me importa es ver lo afortunada que soy al tener a Rosy y sentir su cariño y detalles.
Hija: llegas a una etapa de tu vida que te cambiará tu presente y futuro. Estás forjando tu camino y porvenir. Cada día que pasa consolidas tu personalidad y tu vocación. Afirmas tus virtudes y vences tus errores. Ya no eres esa niña de sombreros y calcetas con listones. La que amaba las muñecas y los vestidos de vuelos y colores. Pero conserva esa alegría y esa espontaneidad; conserva tu capacidad de asombro y esa curiosidad que te hace leer y devorar libros; conserva esa sencillez de alma y de trato; cultiva esa nobleza y tus valores; desarrolla tus virtudes y haz de tus defectos la plataforma perfecta para superarte día a día. No olvides al prójimo: respétalo y valóralo, dale su lugar y aprende de cada persona que cruce por tu vida. Dios te bendiga y te ilumine en tu vida, te ayude a ser fuerte, sabía, congruente, feliz. Recuerda que siempre estaré aquí para tí si necesitas un abrazo, un consuelo, un beso, un chocolate, un consejo.
 Ama cada día y exprímelo!!!! 




 

jueves, 27 de febrero de 2014

A los 40, más sabia o más vieja...

Cerca de una vuelta más al calendario de mi vida. Un año más que según se vea puede ser uno menos de vida o uno más de experiencia.
Y me he preguntado acumular calendarios me ha hecho más sabia? Más paciente? Menos criticona? Mejor persona? O sólo he coleccionado tiempo y momentos sin sacarles provecho?
Qué hace que una persona sea madura? el kilometraje recorrido, o las experiencias obtenidas en el mismo?
Qué hace que una mujer sea sabia y plena?
Dicen que una mujer que llega a los 40 es ya más segura de sí misma, de su cuerpo, de su entorno. Es una mujer que sabe cómo arreglarse, cómo caminar, cómo llamar la atención.
Los 40 son los nuevos 20... entonces si es así, somos una generación que no quiere envejecer. Que quiere seguir de fiesta hasta el amanecer.
Si son los nuevos 20 entonces no tendríamos la montaña de responsabilidades que se tienen a estas alturas: casa, hijos, trabajo, marido, padres, uno mismo. Y estaríamos leleando por la vida esperando lo mejor de ella, no batallar y sólo angustiarnos por saber qué zapatos y bolso van con lo elegido para la siguiente fiesta o salida de fin de semana...
Seríamos demasiado inseguras y acosaríamos al pobre marido todo el día... no me ha llamado; lo noté raro al despedirse; será cierto que llegará?; ese beso de despedida fue distinto, estará molesto?; y si le llamo para preguntarle?; por qué fulanita me saludó así? de seguro es porque envidia como me veo; si me compro ese vestido seré la envidia de todas!!!!....
Si son los nuevos 20 estaríamos aún buscando nuestro estilo, nuestra personalidad. Seguiríamos experimentando con la ropa, el maquillaje. Seríamos un desastre en la oficina o a mediodía e ir por nuestros hijos.
Si fuera cierto, yo estaría con bebé... iniciando mi vida. Madurando a pasos agigantados para poder ser buena esposa y madre.
Y si los 40 son los nuevos 30?? bueno, estaríamos en plena lucha laboral, algunas con hijos pequeños y el dilema de cómo conjugar las cosas de  la mejor manera. Seguirían con los malabares diarios para cumplir con todo.
Estaríamos con la pregunta al aire de si eso que apareció de pronto por la mañana es la marca de la almohada o el inevitable paso del tiempo en nuestro rostro; honestamente no sé por qué le llaman "paso del tiempo" si así fuera no haría estragos. Más bien las primeras señales de que el tiempo llegó para quedarse en nuestra cara; vivir en nuestro cuerpo y jubilarse cuando nos cansemos de teñirnos las canas...
Y esa pregunta ¿me estoy haciendo vieja? estará presente cuando notemos el trabajo de la gravedad en algunas partes de nuestro cuerpo. Reconozco que la gravedad se toma muy en serio su trabajo y lo hace bastante bien. Y empezamos a revisar nuestros brazos, abdomen, piernas, trasero, papada, cachetes... cualquier signo de flacidez o "debilidad" muscular es una alarma para nosotras y empezamos con la compra masiva de productos anti envejecimiento o de tratamientos para evitar lo inevitable...
Somos más seguras en los 30? no del todo. Vemos con recelo  a las de 20. Tememos en secreto que nos cambien, que noten la diferencia. Que nuestra jovialidad desaparezca. Que nos volvamos aburridas. Nos da cierto temor por más que lo neguemos de envejecer, de arrugarnos, de cambiar, de no poder controlar nuestro peso, de ver cómo nuestro metabolismo va cambiando poco a poco y se nos hace cada vez más difícil bajar de peso. Vemos como la llantita amenaza con inflarse, el vientre quiere liberarse y expandirse... Y entendemos que el ejercicio se va haciendo indispensable para poder mantener todo en su lugar y darle batalla a la mentada gravedad.
A los 30 no sabemos si seguimos siendo jóvenes o adultos (y crearon el término adulto joven para que no nos sintamos taaan mal).
Entonces? Simple: los 40 son los 40... ya pasamos por dos décadas que debieron servirnos para conocernos, para aceptar que la maternidad, la vida, el tiempo hace sus estragos en nosotras. Que cada cana, arruga, bultito, cicatriz y demás son marcas de batalla.
Los 40 son los 40, el cuarto piso... y vaya que no es simple hacerlo, porque no llegamos ahí con elevador, sino escalón por escalón a nuestro paso, a nuestro tiempo. A nuestro deseo o capricho. En ocasiones deteniéndonos un poco o corriendo, quizá nos brincamos un escalón, a lo mejor retrocedimos dos... pero seguimos adelante.
Somos más seguras?? deberíamos. Si vemos hacia abajo, podemos ver todo lo recorrido. En mi caso, sé quién soy, lo que soy; sé lo que puedo dar, lo que no; se lo que quiero dar y lo que no. Deberíamos sentirnos más seguras ya que dominamos más nuestro cuerpo, lo conocemos muy bien. Sabemos qué ropa nos queda perfecta y cuál debemos evitar. No necesitamos colgarnos el molcajete para llamar la atención. Tenemos más cultura, más preparación. La vida nos ha dado ya muchas lecciones.
Sabemos ser orgullosas y humildes. Reímos con la vida y con ganas, lloramos sólo cuando vale la pena. Sabemos el valor de un buen abrazo y agradecemos un ingenioso piropo. Nos sentimos cómodas con nosotras y caminamos haciéndolo saber. Sabemos que quién está a nuestro lado es por amor. Que la amigas son hermanas; que no es necesario verles todos los días y a todas horas; que estarán ahí para ti y tú para ellas. Qué las grandes pachangas son ahora reuniones en casa, charlas, anécdotas, recuerdos, tinto y canciones. El mejor vestido es el que te hace sentir tú misma.
A los 40 debemos ser mejores, no añorar tiempos pasado ni temer al futuro. No somos ancianas ni jovencitas. Se está justo a la mitad de la vida. Falta mucho por recorrer, mucho por descubrir, mucho por aprender.
Entonces nos hace más maduras la edad o lo recorrido? Ambas cosas, si a lo largo del camino hemos disfrutado, perdonado, amado, reído, llorado, caído, levantado... si viendo hacia abajo reconocemos que cada escalón ha forjado lo que somos en este momento. Si abrazamos nuestro pasado para encontrar cálido el presente y sentirnos libres para el futuro....



lunes, 30 de septiembre de 2013

Faltan líderes

No sé si sea el hecho de que nuestros gobiernos municipal, estatal y federal están para llorar, de que la gente se empieza a quejar de lo mal que se presentan las cosas. Y para colmo de males, las voces que se levantan son la de los ciudadanos cansados de lo mismo y no se ve por ningún lado los llamados "líderes" que se unan o realicen alguna protesta a la situación social y económica que sufre nuestro país.
Y no aparecen esos líderes, porque desde hace tiempo han desaparecido,se han mimetizado con las corrientes y grupos en el poder.
Hoy se puede ver a los "líderes mesiánicos" si, aquellos que todo critican, todo está mal, exhiben al grupo en el poder, nada les satisface... porque ello no están en el poder. Y cuando lo están, sus acciones son de fachada, sus propuestas son de dientes hacia a fuera, ya que si le rascamos un poco, encontramos que estos ilustres personajes son unos vividores, no tienen un trabajo fijo, pero viven como reyes, viajan en primera clase o en vuelos privados, conocen todos los grandes restaurantes de la ciudad, estado y país, sus hijos están en buenos colegios; y nunca mencionan de dónde proviene el dinero que les mantiene. Porque si fuera dinero suyo, ya hubieran sacado sus estados de cuenta bancarios para demostrarlo.
Están los "líderes charros" esos que se aprovechan de la necesidad, de la vulnerabilidad de las personas. Son los más conocidos por manejar una buena lista de acarreados. Son los encargados de "repartir" las ayudas del gobierno, dígase programas de Desarrollo social, DIF, Seguro Popular, Instituto de la Mujer, Del Adulto Mayor, De apoyo a los estudiantes... ellos son los que deciden quién recibe ayuda en sus comunidades y quién no, basándose simplemente en la filiación política... Y en elecciones son los que ayudan a llevar a la gente a  los mítines con torta y chesco para cada asistente; y el día de las elecciones es el que "facilita" el transporte a sus vecinos para ir a votar...
Están los "líderes morales" de estos hay de dos tipos: el líder moral que hizo su fama a la mala. Siendo el porro, represor. Algunos iniciaron como líderes charros o simples golpeadores de algún político o grupo. Y con el tiempo el miedo de la gente los colocó en el puesto de intocables... podemos citar algunos en nuestra sociedad... como sindicatos, universidades. Esos a quién todos les hacen caravanas y llegan con tremendo aparato de seguridad... derrochando prepotencia.
Los otros líderes morales, son los que se encontraron con la muerte. Aquellos que su trabajo sirve para que otros continúen su labor o los más sinvergüenzas se sirvan de la memoria de éste. Y hay en diversos niveles y clases: desde el líder moral ético, congruente, luchador. Hasta el vivillo, falaz y adulador....
Y que decir de los llamados "lideres empresariales" que ahora brillan por su ausencia... a menos que sus intereses monetarios se vean afectados, ahí si salen desgarrándose vestiduras. Porque la verdad es que en México, el empresario en los últimos años se ha desdibujado y ha perdido peso moral en la sociedad. Ya es más frecuente ver al empresario adulando a quien está en el poder... hasta el momento en que lo deja y sigue adulando a quien le sigue... sin importar ideología, creencia ni moral... sólo por mantener sus intereses y negocios a buen resguardo.
Ni mencionar a aquellos empresarios que han utilizado la religión para hacer negocios. Su defensa hacia ella, su encono por sacralizarla va en la proporción en que sabe cuánto beneficio puede sacar de ello. Desde becas para sus hijos hasta negocios propiamente dichos con las instituciones... siempre buscando obtener una buena ganancia... eso sí, no dejan de lado su discurso de "todo sea por ayudar y servir" (pero no dicen a quién)
El sector empresarial se ha alejado de la sociedad. quien al final de cuentas es quién de alguna manera le ha dado su jerarquía; ya sea como empleado o como consumidor. Ya no hay un empresario que haga las cosas por simple altruismo. El ídolo del dinero es más poderoso hasta de sus creencias...
Hay un vacío en los líderes religiosos. Hoy en día es muy notorio ver prelados muy contentos de la mano de quienes oprimen al pueblo. Basta de ejemplo un obispo del Estado de México a quién le festejaban su cumpleaños a lo grande, y era obligación de los políticos y empresarios de proporcionarle transporte aéreo, buena comida y bebida y no podían faltar los grandes regalos o donativos a su persona...
Y de esos hay en todas las órdenes religiosas. Como aquellos sacerdotes de ciertas órdenes religiosas que manejan Mercedes Benz del año, traen ropa de marca y viven en lujosas residencias... manejan colegios y universidades conocidas por sus elevadas colegiaturas y selecta membresia. Y a quienes los escándalos en los que han visto envueltos les ha preocupado más en el ámbito monetario que en el espiritual...
Y aquellos representantes de la Iglesia que no tienen empacho en declarar sus preferencias política y apoyan a su "gallo" incluso cuando éste miente madres a la ciudadanía. Todo por un donativo... o dos... o tres...
Es una época en la que la sociedad ha perdido líderes. Y valen más los comentaristas deportivos o muñecos plásticos como López Doriga, Loret de Mola, Laura Bozzo, Adela Micha, Javier Alatorre, etc., a quienes se les da el mote de "líderes de opinión". De la opinión de quién? pues de la opinión de quien les paga sus sueldo y les dio sus programitas... los dueños de las televisoras y radiodifusoras del país.
Faltan líderes políticos que no estén para tapar espaldas, cubrir negocios, pagar cuotas y llevar tajada. Faltan líderes políticos que no sean los que cobran diezmos a los costructores y pequeños empresarios. Faltan políticos que no lucren con los servicios básicos de la sociedad. Faltan líderes políticos que se apoyen en la gente, en su pueblos, en su raza, en su país.
Faltan líderes que se la jueguen por su comunidad aún a costa de su comodidad. Esos que dejen sus autos último modelo, sus ropa de marca, sus múltiples viajes al extranjero. Esos que se les va la vida en negociar, ganar y presumir cuánto han saqueado.
Faltan líderes políticos que les pongan un alto a los malos funcionarios. A los malos manejos económicos, a los abusos.
Faltan ciudadanos que quieran a su sociedad y decidan poner un alto a ese vacío de valores y de moral. Faltan ciudadanos comprometidos con su gente para luchar. Faltan ciudadanos conscientes de su poder y de que el cambio está en sus manos.
Faltan ciudadanos que señalen con firmeza los errores del político, del religioso, del empresario, del "líder".
No nos quejemos pues de nuestra suerte, dejamos que los "líderes" se crecieran y negociaran nuestro futuro sin remordimiento alguno. Es tiempo de que nosotros seamos líderes, de nuestra familia, de nuestra escuela, de nuestra comunidad, buscando el bien, buscando el progreso, buscando la paz...


lunes, 9 de septiembre de 2013

CARTA PARA UN VARÓN CERCANO A LOS 40

Querido Miguel:

Esta vez quisiera hacer un pequeño homenaje público a tu persona.
Quiero recordar al joven que conocí a mis 17 años, a ese joven con alma de señor. Quien  con sus trajes, corbatas y barba, mostrando su infantil sonrisa; jugaba a ser mayor.
Quiero hacer un homenaje al joven ermitaño, algo huraño, introvertido, alejado y en ratos solitario. Que se antojaba hablaba más con sus libros que con los demás. El joven que prefería charlas entre sus amigos a salidas multitudinarias. El joven que hablaba con soltura frente a los demás que cara a cara con el desconocido.
Un homenaje a quien Dios decidió hace años fuese mi mejor amigo, pareja, compañero, cómplice. Con quien he crecido y madurado gracias a su paciencia, cariño, confianza, fe, entrega y decisión.
Quiero recordar el cómo al paso de los años ese joven ha crecido y madurado. Ha mostrado su inteligencia y su capacidad con creces. Quiero recordar como las inseguridades y miedos de antaño se convirtieron en fortalezas.
Hoy quiero declarar mi admiración a un hombre que superó con creces cada obstáculo real o imaginario que a lo largo del camino se presentaron. Mi admiración a para quien Dios, Familia y Patria  representa su baluarte y sus valores.
Podemos no estar de acuerdo en todo... tener opiniones y hasta metas diferentes... lo maravilloso es la manera en la que llegamos a un punto de equilibrio, de donde podemos crear, crecer y construir.
Quiero hacer un pequeño homenaje al hombre que sabe que sentirse vulnerable no es debilidad; que si llora, sabe que encuentra paz y fortaleza. Al hombre que tiene el reconocimiento y amistad de aquellos a quién admira.
Al hombre que es leal con sus creencias, congruente con su pensamiento y acción. Al hombre que sueña con ideales de igualdad y de grandeza para su país.
Quiero hacerte un homenaje por todo lo que eres. Por todo lo que has dado. Al joven que descubrió al paso del tiempo que no es sabio el que memoriza, el que razona todo, el que compite por tener más libros leídos; sino el que vive y pone en práctica lo aprendido a lo largo de la vida. Es sabio el que entiende al otro, el que ayuda al otro, el que sirve al otro.
Hoy quiero hacer un homenaje a un hombre que conserva su sonrisa de niño, su carcajada abierta y franca; su mirada tierna, cálida; su mano amable y firme; su paso sereno y seguro; al hombre que sigue siendo huraño, introspectivo; espiritual; al que día a día busca superarse en lo personal, profesional y espiritual. Al que no deja a Dios de lado, sino lo tiene de consejero permanente; al que busca afianzar sus pasos con la fe y los valores; al que busca la verdad y el transmitirla; el que trabaja por el bien y con el bien. El que es leal con los suyos. Al que es crítico  y propositivo. Al que sueña y construye.
Hoy te escribo a ti. Al hombre, al compañero. A quién me acompaña en mi camino. Quien me ayudó a crecer y madurar. A creer, a tener fe. Quien me da su brazo cuando me doblego. Quien me da su palabra cuando callo. Quien me da su sonrisa cuando lloro. Quien me da su paz, cuando mis demonios me acechan.
Hoy te escribo a ti, a tu bondad, a tu generosa alma que me ha enseñado a ser y a hacer. A vivir, a soñar.
Hoy escribo al hombre que Dios pensó para mi desde antes de nacer. A quién esta a mi lado. A quien me ha permitido tomar de la mano, acompañar, apoyar, querer. Con quien he decidido seguir mi camino hasta el encuentro con el Padre.
Hoy te escribo a ti, simplemente por ser tú, por estar aquí, por darme lo mejor, para ser mejor, por ti, por mi, por los dos...
Hoy te quiero hacer un homenaje por el gusto de hacerlo. Por el placer de recordar cada cosa, cada detalle que Dios puso en ti.
Hoy te hago un homenaje por ser mi sueño, mi tiempo... mi todo.