Cada que viajo, que recorro una ciudad no deja de maravillarme la diversidad y el colorido de su gente, de sus calles, de la vida cotidiana. No dejo de maravillarme de lo que nosotros como humanos hemos creado al paso del tiempo.
Hoy estuve en sitios en donde me emocioné al darme cuenta de la cantidad de arte que el hombre ha creado a lo largo de los siglos. Desde el antiguo Egipto hasta la modernidad de Times Square.
Recorrí salas y salas en museos que mostraban las maravillas creadas por mentes y manos humanas. Una piedra grabada, una piedra esculpida, un metal forjado, cerámica, madera, vidrio, telas. Manipulados en formas caprichosas de acuerdo a la cultura, a las creencias, a la religión, al tiempo...
Vi trabajos increíbles en metales preciosos combinados con piedras preciosas que asemejan a pequeñas esculturas en artículos de joyería. Encontré pequeños catecismos hechos de madera con las escenas más representantivas de la vida de Jesús, diminutas figuras perfectamente talladas y pintadas, presentadas en bases de madera o de metal...
Vi porcelanas exquisitas representando la vida cotidiana del siglo XVIII y XIX. Encontré no sólo los muebles originales de casas, hoteles, sino hasta la casa misma!!!
Quedé sorprendida de la cantidad de arte que el ser humano a realizado a lo largo del tiempo, de sus historia, pero más aún, me quedo boquiabierta de ver la cantidad de arte encontrado en un solo lugar...
Pude ver parte de la historia del hombre en un edificio, por espacio de unas horas.
Estar en un museo como el MET de NY, es una experiencia inolvidable, encontrar por inicio un edificio imponente con esa escalinata que eleva un edificio que si bien no es de la majestad de otros, impone con sus lineas limpias y sus columnas firmes y perfectas. Entrar en el lobby atestado de gente que va y viene, de las filas de los boletos, del guardarropa, de la fila del baño, del comedor....
Filas interminables de gente que habla distintos idiomas, pero que están ahí por el mismo motivo: ver esa colección de maravillas denominada ARTE.
Si, me emocioné tanto por la colección de armaduras, espadas, sables, yelmos, escudos; como por las pinturas de Velázquez, Van Dyck, Manet, Degas, Reubens, Caravaggio, Pizarro, Murillo; y por las siempre perfectas esculturas griegas y romanas, que aunque les falte alguna pieza, no dejan de maravillarnos por la perfección en los pliegues de la túnica, del rostro, de las manos, de los pies, en esos detalles de las expresiones; por los sarcófagos y jeroglíficos, por esas religiosidad que derivó en una de las culturas más estudiada. Me emocioné al ver los trabajos de joyería, de cerámica, por los tapices, los muebles, por el tallado de la madera en sillas, reclinatorios, puertas, adornos...
Estar en un museo es ver la capacidad del ser humano, la sensibilidad, esa inclinación por lo bello, lo estético, por lo perfecto!!
Y de ahí ir a un lugar completamente diferente: Times Square. Un lugar lleno de luces, de color, de tecnología. Un espacio moderno que convive plácidamente con edificios viejos, de piedra, que tiene por vecinos rascacielos, que se rodea de una calle llena de teatros, carros de comida, artistas callejeros: desde estatuas de la libertad representadas con el más mínimo detalles hasta un naked cowboy con su guitarra sombrero, botas y gafas oscuras...
Ver en ese espacio, una cantidad de personas que se maravilla de ver ese espectáculo, escuchar idiomas distintos; observar vestimentas diferentes; ver como un espacio inerte se llena de vida, de movimiento. Deja de ser un espacio vacío, simple y plano y se torna un lugar de reunión; donde la tecnología de la mano de la arquitectura, del arte, se funden en uno solo para dejar atónito al más escéptico.
Por raro que parezca, esa diferencia, ese abismo que para muchos puede separar un museo de arte y una confluencia de calles es lo que me llamó la atención. Nuestro tiempo da otra cultura y por lo tanto nos presenta otro tipo de arte. Son diferentes en su técnica, pero siguen expresando, siguen asombrando, tienen color, movimiento, intención... Ambos lugares convocan miles de personas. Por distintos que sean, son mecanismos de la expresión humana... tan distintos y tan iguales...
viernes, 19 de octubre de 2012
viernes, 5 de octubre de 2012
De mal quedad@s y sus pretextos
Hoy me ronda la cabeza aquellos amigos o personas que tienen fama de mal quedados... De esos todos conocemos por lo menos a uno!!
Si esos amigo@s que diario apuestan y nunca pagan; que enjaretan reuniones, salidas y nunca van; que siempre dicen "te marco en la semana para vernos" y obvio, no lo hacen...
El que apuesta es bastante clásico, diario te orilla a apostar, dinero, la botella, un cartón, una comida, enjareta a dos o tres, promete por el osito bimbo, el gansito marinela y hasta por su chava que esta vez si va a cumplir. Asegura que la vez pasada las cosas no estaban claras pero que esta vez se hará diferente... bla, bla, bla.... y como siempre, no paga.
Y se enoja porque le tiran carrilla, porque es el tema de la siguiente reunión, porque le cobran la apuesta cada que lo ven... Eso si, se enoja, se siente, justifica... pero no paga...
Y los mal quedad@s? esos son otra cosa!!!
Yo tengo una mamá del colegio, que durante 5 años, cada que me ve, es una sonrisa, el abrazo, el cómo estás.... y siempre me dice, "en la semana te hablo para irnos a desayunar".... claro!!! y es fecha que no tiene ni mi número de celular ni el de casa... ahí si solo le sigo la corriente, para que mortificarse
Cuando estábamos chavas y salíamos con algún galán (o galón dependiendo el caso) y la cita terminaba con la frase del monito en cuestión "te hablo para ver que hacemos el fin" era un 80% seguro que esa llamada nunca llegaría a casa... Eso sí, si por cosa del destino, te lo encontrabas por ahí, la lista de pretextos de por que no llamó no se hace esperar.
Esa es otra cosa del mal quedado... ¡Los pretextos!!! Son de un variado y de un absurdo algunos que me hacen pensar si de verdad piensan que les creemos. Esta el que enferma o mata a la abuelita, de repente te das cuenta de que tienen 6 abuelas y 8 abuelos. Está el que siempre le pasa algo en la calle, la llanta, la gasolina, le chocaron, el tráfico, la calle que están arreglando.... El que pone de pretexto al perro, al gato, al hámster (y sabes de antemano que es alérgico y por lo tanto no tiene mascotas) El típico que siempre le echa la culpa a la chamba, como si viviera en la oficina y fuera manda pasarse 18 horas trabajando "apenas si tengo tiempo de comer e ir a descansar..."
Si los pretextos dieran dinero, serían millonarios!!!!
Si, sé que no siempre se puede asistir a todas las invitaciones, a veces uno no tiene planes para un fin de semana y de repente llegan 3 o 4 invitaciones para el mismo día... Tampoco hay que verse desesperado como algunos que insisten en ir a todos sus compromisos aunque pasen más tiempo en el auto que en los lugares. Quejándose de que tienen ootra comida, dos cenas, una fiesta...
No hay que irse a los extremos. Ni ser tan mal quedado ni querer quedar bien con todo mundo o sentirse el socialito que tiene muchos compromisos para un sábado...
Si de plano no te late salir con alguien, mejor ni digas nada. Vamos! Calladito te ves más bonit@. Porque luego alguien te lo va a echar en cara y por supuesto que habrá molestia de tu parte "...No me crees?? en serio!!! te estoy diciendo la verdad!!!" Si, verdad que has repetido una y otra vez cada que quedas mal.
Reconozco que yo también de repente soy mal quedada. Por una u otra razón cuando tengo ganas de una salida, me he quedado con las ganas. Por eso procuro si no estoy segura de poder asistir no asegurar nada. Es mejor para mi, pero sobre todo, por respeto al otro. Aunque a veces se me sale el quedar en algo y es ahí donde quedo mal... muy mal!!!
A mi me han quedado mal muchas veces. Y si, también lo he reclamado y si, se me han sentido!!! Una pasa, dos... bueno, tres ya hay algo raro ahí, de cuatro en adelante, lo más seguro es que te estén dando el avión!!!
Al final, lo reconozco, termino creyendo en la gente, hacerme a la idea de que su pretexto es genuino... Aunque por dentro mi intuición me diga todo lo contrario. Siempre me quedo con esa sensación de que igual cambia, reacciona, y se corrige y me dé la grata sorpresa de cumplir con su palabra...
Eso sí, no espero ni sentada ni con un cafecito!!! faltaba más!! La vida continúa e invitaciones y planes siempre se tendrán. Esperemos que algún día los mal quedados se rediman.... Si no, seguirán siendo tema de conversación, blancos de bromas, carrilla, ejemplos a no seguir.... Se los dejo de tarea: Eres mal quedad@?
Si esos amigo@s que diario apuestan y nunca pagan; que enjaretan reuniones, salidas y nunca van; que siempre dicen "te marco en la semana para vernos" y obvio, no lo hacen...
El que apuesta es bastante clásico, diario te orilla a apostar, dinero, la botella, un cartón, una comida, enjareta a dos o tres, promete por el osito bimbo, el gansito marinela y hasta por su chava que esta vez si va a cumplir. Asegura que la vez pasada las cosas no estaban claras pero que esta vez se hará diferente... bla, bla, bla.... y como siempre, no paga.
Y se enoja porque le tiran carrilla, porque es el tema de la siguiente reunión, porque le cobran la apuesta cada que lo ven... Eso si, se enoja, se siente, justifica... pero no paga...
Y los mal quedad@s? esos son otra cosa!!!
Yo tengo una mamá del colegio, que durante 5 años, cada que me ve, es una sonrisa, el abrazo, el cómo estás.... y siempre me dice, "en la semana te hablo para irnos a desayunar".... claro!!! y es fecha que no tiene ni mi número de celular ni el de casa... ahí si solo le sigo la corriente, para que mortificarse
Cuando estábamos chavas y salíamos con algún galán (o galón dependiendo el caso) y la cita terminaba con la frase del monito en cuestión "te hablo para ver que hacemos el fin" era un 80% seguro que esa llamada nunca llegaría a casa... Eso sí, si por cosa del destino, te lo encontrabas por ahí, la lista de pretextos de por que no llamó no se hace esperar.
Esa es otra cosa del mal quedado... ¡Los pretextos!!! Son de un variado y de un absurdo algunos que me hacen pensar si de verdad piensan que les creemos. Esta el que enferma o mata a la abuelita, de repente te das cuenta de que tienen 6 abuelas y 8 abuelos. Está el que siempre le pasa algo en la calle, la llanta, la gasolina, le chocaron, el tráfico, la calle que están arreglando.... El que pone de pretexto al perro, al gato, al hámster (y sabes de antemano que es alérgico y por lo tanto no tiene mascotas) El típico que siempre le echa la culpa a la chamba, como si viviera en la oficina y fuera manda pasarse 18 horas trabajando "apenas si tengo tiempo de comer e ir a descansar..."
Si los pretextos dieran dinero, serían millonarios!!!!
Si, sé que no siempre se puede asistir a todas las invitaciones, a veces uno no tiene planes para un fin de semana y de repente llegan 3 o 4 invitaciones para el mismo día... Tampoco hay que verse desesperado como algunos que insisten en ir a todos sus compromisos aunque pasen más tiempo en el auto que en los lugares. Quejándose de que tienen ootra comida, dos cenas, una fiesta...
No hay que irse a los extremos. Ni ser tan mal quedado ni querer quedar bien con todo mundo o sentirse el socialito que tiene muchos compromisos para un sábado...
Si de plano no te late salir con alguien, mejor ni digas nada. Vamos! Calladito te ves más bonit@. Porque luego alguien te lo va a echar en cara y por supuesto que habrá molestia de tu parte "...No me crees?? en serio!!! te estoy diciendo la verdad!!!" Si, verdad que has repetido una y otra vez cada que quedas mal.
Reconozco que yo también de repente soy mal quedada. Por una u otra razón cuando tengo ganas de una salida, me he quedado con las ganas. Por eso procuro si no estoy segura de poder asistir no asegurar nada. Es mejor para mi, pero sobre todo, por respeto al otro. Aunque a veces se me sale el quedar en algo y es ahí donde quedo mal... muy mal!!!
A mi me han quedado mal muchas veces. Y si, también lo he reclamado y si, se me han sentido!!! Una pasa, dos... bueno, tres ya hay algo raro ahí, de cuatro en adelante, lo más seguro es que te estén dando el avión!!!
Al final, lo reconozco, termino creyendo en la gente, hacerme a la idea de que su pretexto es genuino... Aunque por dentro mi intuición me diga todo lo contrario. Siempre me quedo con esa sensación de que igual cambia, reacciona, y se corrige y me dé la grata sorpresa de cumplir con su palabra...
Eso sí, no espero ni sentada ni con un cafecito!!! faltaba más!! La vida continúa e invitaciones y planes siempre se tendrán. Esperemos que algún día los mal quedados se rediman.... Si no, seguirán siendo tema de conversación, blancos de bromas, carrilla, ejemplos a no seguir.... Se los dejo de tarea: Eres mal quedad@?
miércoles, 3 de octubre de 2012
Agradecimiento
Es normal y es esperado que agradezcamos en nuestra vida a quienes nos han influido, enseñado, querido. Vemos en las largas listas de agradecimiento a los padres, hermanos, parejas, hijos, amigos, maestros, el perro, el gato, el perico, el del minibús, el portero del edificio...
Agradecemos a quienes nos dan la mano y su sonrisa, agradecemos a aquellos que nos dejan una huella en algún momento de nuestra vida. Agradecemos al que nos acompaña, al que nos hace reír, al que nos ayuda a levantarnos...
Estamos acostumbrados a agradecer a quienes han sido y son buenos con nosotros. Eso es fácil y es lo que los demás esperan de ti.
Pero esta vez no voy a agradecer a quienes me quieren y desean mi bien.
Hoy quiero agradecer a todos aquellos que me rechazaron, a los que me critican, a quienes por una u otra razón nada más no me aceptan, a aquellos que se burlaron, a aquellos que me envidian, a aquellos que me desean una y otra vez que me vaya mal, a aquellos que se cuestionan mi vida, a aquellos que se molestan por lo que tengo, a aquellos que me voltean la cara, a aquellos que no me saludan, a aquellos que me hacen gestos cuando hablo, a aquellos que les dicen a mi hija que estoy loca que soy superflua que soy de lo peor...
Si. Hoy agradezco a todos ellos por las palabras, gestos y acciones que han tenido para conmigo desde la infancia hasta el día de hoy. A quienes aún lo siguen haciendo quizá por diversión...
Agradezco sus no puedes, porque me esforzaba más
Agradezco sus burlas a mi físico porque decidí cuidarlo tremendamente
Agradezco que me digan loca, porque no dejo de ser original
Agradezco que cuestionen mi vida, porque valoro y bendigo cada persona que forma parte esencial de la misma
Agradezco que no me acepten porque encuentro personas maravillosas que me reciben con los brazos abiertos
Agradezco que no me saluden, porque mis abrazos son repartidos en la gente que quiero
Agradezco que me critiquen, porque gracias a eso, me doy cuenta de mus virtudes, de mi potencial
Agradezco a quién me traicionó porque me valoré más, mis ideas, mis proyectos, mis creencias, mis habilidades
Agradezco de corazón todo lo malo que en algún momento recibí por la simple razón, de que eso me hizo más fuerte, más confiada en mi, más luchona, más segura.
Pero también me hizo abrir los ojos, enfocarme en las cosas realmente importantes. Me hizo valorar días, horas, segundos, instantes.
Me hizo madurar, aceptar a los demás, me hicieron más fácil el poder ponerme en los zapatos del otro.
Me ayudaron a quitarme de prejuicios, de tontos tabúes, de falsas percepciones, de miedos.
Agradezco de corazón sus ganas de molestarme, de incomodarme o de plano de ofenderme.
Agradezco el tiempo que le han dedicado, no sé si ha sido planeado o todo salía de improviso, pero gracias por ser tomada en cuenta en pláticas, en ejemplos, en su vida.
Cada palabra suya, gesto, grosería son para mi un indicador de que voy bien, de que me hago notar.
Gracias por ayudarme en cierta medida a ser lo que soy hoy. A tener la fortaleza, el ánimo, la alegría, las ganas que tengo. Sé que si sólo hubiera tenido solo cosas buenas en mi vida, las cosas sería muy diferentes.
Así que agradezco a Dios por ponerme a esas personas en mi camino, sé que hay gente que pide porque desaparezcan de sus vidas, pero seamos honestos y veamos el lado positivo de las cosas, si uno fuera ignorado, significaría que no vale uno ni una simple mirada... Pero si se dedican a ti, y le buscan por todos los aspectos de tu vida para ver por donde pegarte, significa que eres importante para ellos, que vales la pena; que lo que haces, dices, tienes es maravilloso; que vas dejando huella.
No te ofendas, no te sientas, no te humilles, que no te duela....
Yo agradezco su existencia, los dejo que sigan, porque sé que mientras hablen, yo estoy avanzado, creciendo, creando, disfrutando, sigo viviendo!!!!
Agradecemos a quienes nos dan la mano y su sonrisa, agradecemos a aquellos que nos dejan una huella en algún momento de nuestra vida. Agradecemos al que nos acompaña, al que nos hace reír, al que nos ayuda a levantarnos...
Estamos acostumbrados a agradecer a quienes han sido y son buenos con nosotros. Eso es fácil y es lo que los demás esperan de ti.
Pero esta vez no voy a agradecer a quienes me quieren y desean mi bien.
Hoy quiero agradecer a todos aquellos que me rechazaron, a los que me critican, a quienes por una u otra razón nada más no me aceptan, a aquellos que se burlaron, a aquellos que me envidian, a aquellos que me desean una y otra vez que me vaya mal, a aquellos que se cuestionan mi vida, a aquellos que se molestan por lo que tengo, a aquellos que me voltean la cara, a aquellos que no me saludan, a aquellos que me hacen gestos cuando hablo, a aquellos que les dicen a mi hija que estoy loca que soy superflua que soy de lo peor...
Si. Hoy agradezco a todos ellos por las palabras, gestos y acciones que han tenido para conmigo desde la infancia hasta el día de hoy. A quienes aún lo siguen haciendo quizá por diversión...
Agradezco sus no puedes, porque me esforzaba más
Agradezco sus burlas a mi físico porque decidí cuidarlo tremendamente
Agradezco que me digan loca, porque no dejo de ser original
Agradezco que cuestionen mi vida, porque valoro y bendigo cada persona que forma parte esencial de la misma
Agradezco que no me acepten porque encuentro personas maravillosas que me reciben con los brazos abiertos
Agradezco que no me saluden, porque mis abrazos son repartidos en la gente que quiero
Agradezco que me critiquen, porque gracias a eso, me doy cuenta de mus virtudes, de mi potencial
Agradezco a quién me traicionó porque me valoré más, mis ideas, mis proyectos, mis creencias, mis habilidades
Agradezco de corazón todo lo malo que en algún momento recibí por la simple razón, de que eso me hizo más fuerte, más confiada en mi, más luchona, más segura.
Pero también me hizo abrir los ojos, enfocarme en las cosas realmente importantes. Me hizo valorar días, horas, segundos, instantes.
Me hizo madurar, aceptar a los demás, me hicieron más fácil el poder ponerme en los zapatos del otro.
Me ayudaron a quitarme de prejuicios, de tontos tabúes, de falsas percepciones, de miedos.
Agradezco de corazón sus ganas de molestarme, de incomodarme o de plano de ofenderme.
Agradezco el tiempo que le han dedicado, no sé si ha sido planeado o todo salía de improviso, pero gracias por ser tomada en cuenta en pláticas, en ejemplos, en su vida.
Cada palabra suya, gesto, grosería son para mi un indicador de que voy bien, de que me hago notar.
Gracias por ayudarme en cierta medida a ser lo que soy hoy. A tener la fortaleza, el ánimo, la alegría, las ganas que tengo. Sé que si sólo hubiera tenido solo cosas buenas en mi vida, las cosas sería muy diferentes.
Así que agradezco a Dios por ponerme a esas personas en mi camino, sé que hay gente que pide porque desaparezcan de sus vidas, pero seamos honestos y veamos el lado positivo de las cosas, si uno fuera ignorado, significaría que no vale uno ni una simple mirada... Pero si se dedican a ti, y le buscan por todos los aspectos de tu vida para ver por donde pegarte, significa que eres importante para ellos, que vales la pena; que lo que haces, dices, tienes es maravilloso; que vas dejando huella.
No te ofendas, no te sientas, no te humilles, que no te duela....
Yo agradezco su existencia, los dejo que sigan, porque sé que mientras hablen, yo estoy avanzado, creciendo, creando, disfrutando, sigo viviendo!!!!
lunes, 27 de agosto de 2012
Mujer de FE
Cuando mi padre enfermó, me sorprendía que me dijeran que era una mujer de fe, de mucha fe, por la aceptación de todo lo que me estaba pasando en ese momento.
Mujer de fe. Hace siete meses mi padre nos dejó físicamente y hoy decidí realmente reflexionar sobre esas dos palabritas.
Mujer de fe. Si me lo hubieran dicho hace unos años, respondería que no soy mocha, ni cucaracha de sacristía... o alguna lindura similar; porque para mi una mujer de fe en mi primera juventud se representaba con la típica viejita que no salía del templo y se la pasaba rezando el rosario una y otra vez, incluso en misa, eso sí, se quedaba dormida en la homilía y en las lecturas, pero aún cabeceando, seguía pasando las cuentas del rosario.
O aquella mujer que se la vivía tomando clases de todo en la parroquia: biblia, oración, liturgia, catecismo, historia de la salvación, etc, etc. En pocas palabras para mi una mujer de Fe era aquella que creía que con ir al templo 6 horas al día o más ya tenía ganado el cielo y todos los problemas se el resolvía por el simple hecho de pasar cuentas o de gastar esos libritos de oraciones.
Cuando me caso y me embarazo, mujer de fe para mi era simplemente hacer lo que humanamente me tocaba para que mis hijos se lograran. Ni más, ni menos, pedía a Dios, a la Virgen y listo. Y lo mismo para la vida diaria. Pedir y hacer, sin más complicación.
Hoy en día para mi esas dos palabras tienen un significado mucho más profundo y mucho más complejo. No pretendo ser ni teóloga, ni doctrinaria. No pretendo dar un sermón ni cambiar a nadie. Simplemente quiero dar mi punto de vista y mi explicación de que es para mi ser una Mujer de fe.
Primero, claro está es la fe de mi religión, que a estas alturas de mi vida se supone que conozco, acepto y practico por decisión personal y no sólo familiar o social. Estoy convencida de mi fe, no solo CREO en Dios, porque hasta el Diablo cree en El, y los que se pasan la vida tratando de comprobar que no existe, creen el El; si no creyeran, no se tomarían el tiempo y la molestia de comprobar que es un producto de la imaginación colectiva. Pero el caso no es creer en Dios, sino CREERLE. Es estar convencido de que soy imagen de El en lo humano y en lo divino, y de que mi paso por el mundo es simplemente una deliciosa experiencia terrenal.
Segundo, mi fe en mi como ser humano, como mujer, como madre, como hija, como hermana, como amiga, como cada pequeña parte de mi que soy. Esa fe en uno que es lo último que aprendemos y que buscamos. Esa fe en mis virtudes y en mi capacidad de desarrollarlas y de disfrutarlas, esa fe en mis defectos y en mi voluntad por aceptarlos, enmendarlos, vencerlos. Esa fe en mi, que nace desde dentro y no del comentario, de la aceptación del otro.
Esa fe en mi persona que deposito cada mañana en mi alma y en mi cuerpo y que no necesita de la validación de nadie para asegurar que soy valiosa, que soy genial, que soy capaz, que tengo valor... que vivo por mi!!!
Y es en esta fe en la que se centra todo lo demás. Si no creo en mis capacidades, en mi poder, en mis fortalezas, en mis capacidades, no saldré de mi caparazón, no haré nada, estaré dependiendo de la opinión y aprobación del otro para darme a mi ese valor que debe nacer de mi.
Es en esa fe en la que termino dándome cuenta de que aunque el cuerpo sea débil, mi certeza interior de que puedo afrontar y superar pruebas fuertes, y de que mi vida, mis acciones, mis etapas, mis caídas, mis derrotas, mis triunfos, son lo que me levanta y me mantiene en el camino.
Es tener una combinación, creer en Dios, o ene esa fuerza superior que está por encima de todo lo humano y darme cuenta de que también está en mi y de que tengo la habilidad y la obligación de reforzarla, de conservarla, de valorarla, de hacerla cada día mía y hacerla vida para entonces darme cuenta de que también debo de tener fe en mi.
Mujer de Fe. Esa pequeña frase me ha dado para mi muchas cosas, muchos significados, pero sobre todo, mucho sentido a muchas acciones, pensamientos, reflexiones y aprendizajes en mi vida. Porque simplemente creo en Dios y en mi. Y sé que así de sencillo puedo afrontar la vida y los obstáculos; puedo tomar decisiones y acciones con la serenidad de mente que se requiere; porque puedo reír, llorar, amar, caerme, levantarme, seguir, cambiar de dirección, con la tranquilidad de que hago lo correcto; porque puedo ser yo misma, conservar mi identidad, mis locuras, mi música interior con la certeza de que es así como debo vivir mi vida; porque puedo vivir, opinar, decidir, sentir, conocer, aprender, compartir, disfrutar con la fortaleza de que soy dueña de mi y de mi conciencia y por tanto cada paso y cada día es para mi un regalo y una prueba; un don y un compromiso; alegría y aprendizaje; fuerza y sensibilidad; entrega y donación; vida y esperanza; porque sé que soy lo que debo, lo que quiero y puedo ser.
Mujer de fe. Hace siete meses mi padre nos dejó físicamente y hoy decidí realmente reflexionar sobre esas dos palabritas.
Mujer de fe. Si me lo hubieran dicho hace unos años, respondería que no soy mocha, ni cucaracha de sacristía... o alguna lindura similar; porque para mi una mujer de fe en mi primera juventud se representaba con la típica viejita que no salía del templo y se la pasaba rezando el rosario una y otra vez, incluso en misa, eso sí, se quedaba dormida en la homilía y en las lecturas, pero aún cabeceando, seguía pasando las cuentas del rosario.
O aquella mujer que se la vivía tomando clases de todo en la parroquia: biblia, oración, liturgia, catecismo, historia de la salvación, etc, etc. En pocas palabras para mi una mujer de Fe era aquella que creía que con ir al templo 6 horas al día o más ya tenía ganado el cielo y todos los problemas se el resolvía por el simple hecho de pasar cuentas o de gastar esos libritos de oraciones.
Cuando me caso y me embarazo, mujer de fe para mi era simplemente hacer lo que humanamente me tocaba para que mis hijos se lograran. Ni más, ni menos, pedía a Dios, a la Virgen y listo. Y lo mismo para la vida diaria. Pedir y hacer, sin más complicación.
Hoy en día para mi esas dos palabras tienen un significado mucho más profundo y mucho más complejo. No pretendo ser ni teóloga, ni doctrinaria. No pretendo dar un sermón ni cambiar a nadie. Simplemente quiero dar mi punto de vista y mi explicación de que es para mi ser una Mujer de fe.
Primero, claro está es la fe de mi religión, que a estas alturas de mi vida se supone que conozco, acepto y practico por decisión personal y no sólo familiar o social. Estoy convencida de mi fe, no solo CREO en Dios, porque hasta el Diablo cree en El, y los que se pasan la vida tratando de comprobar que no existe, creen el El; si no creyeran, no se tomarían el tiempo y la molestia de comprobar que es un producto de la imaginación colectiva. Pero el caso no es creer en Dios, sino CREERLE. Es estar convencido de que soy imagen de El en lo humano y en lo divino, y de que mi paso por el mundo es simplemente una deliciosa experiencia terrenal.
Segundo, mi fe en mi como ser humano, como mujer, como madre, como hija, como hermana, como amiga, como cada pequeña parte de mi que soy. Esa fe en uno que es lo último que aprendemos y que buscamos. Esa fe en mis virtudes y en mi capacidad de desarrollarlas y de disfrutarlas, esa fe en mis defectos y en mi voluntad por aceptarlos, enmendarlos, vencerlos. Esa fe en mi, que nace desde dentro y no del comentario, de la aceptación del otro.
Esa fe en mi persona que deposito cada mañana en mi alma y en mi cuerpo y que no necesita de la validación de nadie para asegurar que soy valiosa, que soy genial, que soy capaz, que tengo valor... que vivo por mi!!!
Y es en esta fe en la que se centra todo lo demás. Si no creo en mis capacidades, en mi poder, en mis fortalezas, en mis capacidades, no saldré de mi caparazón, no haré nada, estaré dependiendo de la opinión y aprobación del otro para darme a mi ese valor que debe nacer de mi.
Es en esa fe en la que termino dándome cuenta de que aunque el cuerpo sea débil, mi certeza interior de que puedo afrontar y superar pruebas fuertes, y de que mi vida, mis acciones, mis etapas, mis caídas, mis derrotas, mis triunfos, son lo que me levanta y me mantiene en el camino.
Es tener una combinación, creer en Dios, o ene esa fuerza superior que está por encima de todo lo humano y darme cuenta de que también está en mi y de que tengo la habilidad y la obligación de reforzarla, de conservarla, de valorarla, de hacerla cada día mía y hacerla vida para entonces darme cuenta de que también debo de tener fe en mi.
Mujer de Fe. Esa pequeña frase me ha dado para mi muchas cosas, muchos significados, pero sobre todo, mucho sentido a muchas acciones, pensamientos, reflexiones y aprendizajes en mi vida. Porque simplemente creo en Dios y en mi. Y sé que así de sencillo puedo afrontar la vida y los obstáculos; puedo tomar decisiones y acciones con la serenidad de mente que se requiere; porque puedo reír, llorar, amar, caerme, levantarme, seguir, cambiar de dirección, con la tranquilidad de que hago lo correcto; porque puedo ser yo misma, conservar mi identidad, mis locuras, mi música interior con la certeza de que es así como debo vivir mi vida; porque puedo vivir, opinar, decidir, sentir, conocer, aprender, compartir, disfrutar con la fortaleza de que soy dueña de mi y de mi conciencia y por tanto cada paso y cada día es para mi un regalo y una prueba; un don y un compromiso; alegría y aprendizaje; fuerza y sensibilidad; entrega y donación; vida y esperanza; porque sé que soy lo que debo, lo que quiero y puedo ser.
viernes, 20 de julio de 2012
Después de dos años... Gracias!!!
Bueno, el tiempo llegó. No hay plazo que no se cumpla ni fecha en el calendario que no llegue. Después de dos años de vivir en el DF me llegó el tiempo de partir. Tengo ya mi casa embutida en un montón de cajas; los recuerdos, la vida de este tiempo quedó reducida a eso.
Haciendo ayer un resumen de este tiempo acepto que vine a esta ciudad con miedos, dudas, recelos. Es la ciudad más grande del país y del mundo; más de 20 millones de almas viven, conviven y sobreviven en este lugar; este caos de vehículos, calles, edificios, vendedores ambulantes, puestos de comida, de fayuca que al pasar todos los días se hacen familiares sin dejarse de preguntar cómo es posible que esta ciudad no colapse. Vine a esta ciudad con el miedo de eso: de lo que en realidad no es.
Me voy con el corazón apachurrado, invadido de nostalgia, de recuerdos, de palabras, de abrazos. Me voy con el corazón dolido de decir adiós, de dejar cosas más importantes que un doble piso, una obra mal hecha, del caos de la semaforización. Dolido del adiós de un tiempo que se me entregó sólo para mí. De un tiempo de reflexión, de descubrimientos, de auto exploración, de reconstrucción personal.
Me voy con el corazón llorando por aquellas personas que me dieron sus sonrisas, sus abrazos que me abrieron su casa, su corazón, su vida. Esas personas que lentamente se entrometieron en mi vida sin aviso, pero de manera tan discreta y lenta, que cuando menos lo pensé ya eran parte de mi. Ese mensaje de saludo por la mañana,ese correo, ese recibimiento, esas visitas, esas charlas, esas salidas, esas reuniones. Terminan por convertirse en mi vida, en mi rutina.
Vine a esta ciudad sin ganas, sin la convicción de querer hacerlo. Me vine porque estoy convencida de que no me casé para estar sola y eso de tener la familia partida por dos años no me convencía en realidad, así que haciendo de tripas corazón y de recetarme diariamente discursos de autoconvencimiento de que estar aquí era lo mejor para mi familia, terminé convencida de esa estadía, de estas vacaciones laborales, de estos meses sabáticos.
Y hoy a dos días de mandar por fin la mudanza de regreso a casa me detengo a pensar: ¿a casa? el DF fue mi casa, lo hice mi casa, la decoración no es la perfecta ni la más acogedora; la música ambiental no es la más refinada, ni el aire el más selecto, los paisajes son de lo más variado y pintoresco. Pero si, el DF fue y sé que será mi casa cada que regrese; por la simple razón de que en esta ciudad aprendí a abrir mi mente y mi corazón sin condición, donde decidí crecer y madurar, donde aprendí a valorar lo que realmente importa, donde me deje de miedos absurdos y prejuicios infantiles; aquí aprendí a volar con mi propias alas, lejos de la comodidad de la familia y de lo conocido; fue aquí donde deje a mis hijos caminar sin la mirada constante de mis preocupaciones y de mi protección excesiva; donde vi a mis hijos florecer, crecer, soltarse...
Fue aquí en el DF, donde me encontré, donde me valoré, donde se puso a prueba día a día mi fortaleza, mi convicción, mi fe, mi religión, mi lealtad. Fue aquí donde se me mostraron los amigos entrañables y más que maravillosos de Guadalajara, donde se me dieron personas valiosas que hicieron mi estadía inolvidable.
Si, el DF es también mi casa. Dos años bastaron para decir me gustó estar aquí y me duele la partida, me duele cada caja empacada, cada recuerdo guardado, cada risa, cada lágrima. El DF también es mi casa, porque aquí dejo un pedazo de mi corazón, lo dejo no en la casa que habité, o le parque que recorrí; lo dejo en las personas que me encontré, en los momentos que compartí, en la vida que con ellos viví, en el recorrido que juntos caminamos.
Es increíble como Dios, la vida, los planetas, el clima, lo que sea; pone las cosas de tal manera que al final salimos ganando; es increíble como cruza caminos, destinos, vidas para el bien de uno mismo. Su modo de actuar es misterioso y nada ortodoxo; al final del día y del ciclo es cuando nos damos cuenta de que todo tuvo una razón y fue para bien.
En este momento de pausa de la empacada, de la locura que implica una mudanza agradezco a Dios esta aventura maravillosa, me mudo de ciudad, regreso a mi origen a lugar donde comparto raíces y cariño. Regreso a mi otra casa, con tristeza y pesar, eso sí, con la esperanza y la tranquilidad de que en el DF tengo otra familia, tengo otra casa, de que aquí mi vida continúa....
Gracias por estos dos años, gracias por todo. Dios los bendiga
Haciendo ayer un resumen de este tiempo acepto que vine a esta ciudad con miedos, dudas, recelos. Es la ciudad más grande del país y del mundo; más de 20 millones de almas viven, conviven y sobreviven en este lugar; este caos de vehículos, calles, edificios, vendedores ambulantes, puestos de comida, de fayuca que al pasar todos los días se hacen familiares sin dejarse de preguntar cómo es posible que esta ciudad no colapse. Vine a esta ciudad con el miedo de eso: de lo que en realidad no es.
Me voy con el corazón apachurrado, invadido de nostalgia, de recuerdos, de palabras, de abrazos. Me voy con el corazón dolido de decir adiós, de dejar cosas más importantes que un doble piso, una obra mal hecha, del caos de la semaforización. Dolido del adiós de un tiempo que se me entregó sólo para mí. De un tiempo de reflexión, de descubrimientos, de auto exploración, de reconstrucción personal.
Me voy con el corazón llorando por aquellas personas que me dieron sus sonrisas, sus abrazos que me abrieron su casa, su corazón, su vida. Esas personas que lentamente se entrometieron en mi vida sin aviso, pero de manera tan discreta y lenta, que cuando menos lo pensé ya eran parte de mi. Ese mensaje de saludo por la mañana,ese correo, ese recibimiento, esas visitas, esas charlas, esas salidas, esas reuniones. Terminan por convertirse en mi vida, en mi rutina.
Vine a esta ciudad sin ganas, sin la convicción de querer hacerlo. Me vine porque estoy convencida de que no me casé para estar sola y eso de tener la familia partida por dos años no me convencía en realidad, así que haciendo de tripas corazón y de recetarme diariamente discursos de autoconvencimiento de que estar aquí era lo mejor para mi familia, terminé convencida de esa estadía, de estas vacaciones laborales, de estos meses sabáticos.
Y hoy a dos días de mandar por fin la mudanza de regreso a casa me detengo a pensar: ¿a casa? el DF fue mi casa, lo hice mi casa, la decoración no es la perfecta ni la más acogedora; la música ambiental no es la más refinada, ni el aire el más selecto, los paisajes son de lo más variado y pintoresco. Pero si, el DF fue y sé que será mi casa cada que regrese; por la simple razón de que en esta ciudad aprendí a abrir mi mente y mi corazón sin condición, donde decidí crecer y madurar, donde aprendí a valorar lo que realmente importa, donde me deje de miedos absurdos y prejuicios infantiles; aquí aprendí a volar con mi propias alas, lejos de la comodidad de la familia y de lo conocido; fue aquí donde deje a mis hijos caminar sin la mirada constante de mis preocupaciones y de mi protección excesiva; donde vi a mis hijos florecer, crecer, soltarse...
Fue aquí en el DF, donde me encontré, donde me valoré, donde se puso a prueba día a día mi fortaleza, mi convicción, mi fe, mi religión, mi lealtad. Fue aquí donde se me mostraron los amigos entrañables y más que maravillosos de Guadalajara, donde se me dieron personas valiosas que hicieron mi estadía inolvidable.
Si, el DF es también mi casa. Dos años bastaron para decir me gustó estar aquí y me duele la partida, me duele cada caja empacada, cada recuerdo guardado, cada risa, cada lágrima. El DF también es mi casa, porque aquí dejo un pedazo de mi corazón, lo dejo no en la casa que habité, o le parque que recorrí; lo dejo en las personas que me encontré, en los momentos que compartí, en la vida que con ellos viví, en el recorrido que juntos caminamos.
Es increíble como Dios, la vida, los planetas, el clima, lo que sea; pone las cosas de tal manera que al final salimos ganando; es increíble como cruza caminos, destinos, vidas para el bien de uno mismo. Su modo de actuar es misterioso y nada ortodoxo; al final del día y del ciclo es cuando nos damos cuenta de que todo tuvo una razón y fue para bien.
En este momento de pausa de la empacada, de la locura que implica una mudanza agradezco a Dios esta aventura maravillosa, me mudo de ciudad, regreso a mi origen a lugar donde comparto raíces y cariño. Regreso a mi otra casa, con tristeza y pesar, eso sí, con la esperanza y la tranquilidad de que en el DF tengo otra familia, tengo otra casa, de que aquí mi vida continúa....
Gracias por estos dos años, gracias por todo. Dios los bendiga
lunes, 11 de junio de 2012
En estos días que he estado de mudanza, y al abrir la puerta de mi clóset para iniciar la empacada de mis pertenencias, me llevé el susto de mi vida: han salido una cantidad de cajas que no esperaba. Ropa, zapatos, bolsos, perfumes, accesorios... en ese momento me puse a pensar si es necesario todo ese ajuar para una mujer que está cada día más cerca de los 40.
Y entonces decidí hacer una especie de investigación de campo, así que me fui a una plaza comercial, me compre un té y me senté frente a una tienda de ropa femenina. Simplemente a observar a las mujeres que a esa hora entraban al lugar. Por la hora, (en la mañana) la mayor parte eran mujeres mayores de 30 años y pude atestiguar que de cada 3 que entraban una salía con una bolsa de compras.
Después de una hora de observación entré a la tienda a ver si podía entablar algún tipo de conversación con las clientas. Así que decidida y tratando de mantener mi mejor sonrisa y mejor trato me acerqué a una mujer que revisaba atentamente unos pantalones (si, me gustaron, me imaginé con ellos y luego desperté de mi ilusión, no iba a comprar ropa) Le saqué conversación y en unos minutos ya estaba compartiendo tips de belleza, sus pasiones, sus mañas, sus pasión por la ropa.
Cerca de nosotras estaban otras mujeres quienes también comentaron acerca de sus gustos y de sus preferencias de ropa y calzado. Me llamaba la atención el ver que traían en una mano tres o cuatro ganchos con ropa y buscaban más. ¿Es necesario tener un clóset repleto de cosas de vestir? Si!!! la respuesta fue tajante.
Una mujer que se precie de serlo debe de tener una amplia gama de estilos, de diseños, de colores, de medidas de tacones para su arreglo diario. Parte de la coquetería, parte del misterio femenino, parte del glamour. El estrés cada mañana cuando se abre el clóset para ver que me voy a poner es parte del show. Ese estrés se va desvaneciendo conforme encontramos lo adecuado para ese día, de acuerdo a nuestras actividades, estado de ánimo, tiempo...
Recordemos que de niñas nos ponían el vestido mas amplio, con encajes, listones y lazos. Los combinaban con los adornos en la cabeza, las calcetas, el zapato o en su caso las sandalias. Desde pequeñas nos enseñan a las mujeres a cuidar nuestro arreglo personal, a ser pulcras, a combinar texturas, colores, peinados y accesorios.
No nos extrañemos de que esas enseñanzas perduren a lo largo de nuestra vida, sólo que entre más grandes nuestras actividades se multiplican. Ya no es sólo casa, colegio deportes o clases especiales por la tarde. Ya es escuela, trabajo, salidas con amigos, novio, compromisos sociales... Lo que hace que nuestro guardarropa aumente de manera considerable. Cuando estábamos en la etapa de los 15 casi todos los fines de semana eran las fiestas de las compañeras, primas, hijas de los amigos de nuestros padres. Y era la compradera o las visitas a la modista para encargar vestidos como si fueran palomitas de maíz...
Y qué tal en la prepa? las fiestas, las llegadas de los amigos a los 18 con tremendo festejo y todas las graduaciones hasta terminar la universidad (se gradúa el hermano de mi mejor amiga, el primo, el vecino, pasé el examen de manejo, de la vista...) por lo que se necesitaba una colección de atuendos propios para tan gloriosas ocasiones. Y después obviamente, las bodas, bautizos y demás... y así hasta el día de hoy.
Pero no sólo ropa de gala, también la ropa para el diario, para el trabajo. Eso hace que cada vez más necesitemos agregar un cajón, un metro de clóset, otro zapatero, otro entrepaño para las bolsas, otro mueble para los accesorios y así nuestra recámara se nos hace pequeña y empezamos la invasión de otros cuartos o espacios para nosotras.
Así que viendo la cantidad de cajas que han estado saliendo simplemente de mi clóset no me debo extrañar ni espantar. Sino sentir tranquila SOY MUJER y sí, necesitamos no un clóset, dos cuartos exclusivos para nuestras cosas, con cajoneras, espejos, espacios para bolsos, sombreros, chalinas, collares, pulseras, ropa. O ya de perdida que el marido no levante las cejas cuando abres tu lado del clóset que por extraña razón es el más grande; y levanta las cejas porque ahí no entra ni el aire; y te quedas mirando como niño perdido la cantidad de tela ahí colgada y sueltas la clásica e importante pregunta filosófica de toda mujer en sus cabales: "¿Qué me pongo?" seguido del lamento cual tragedia griega: "No tengo nada qué ponerme!".
Somos mujeres y está en nuestra esencia, o al menos en la mayoría de nosotras. Así que dejaré de quejarme por la cantidad de triques y trapos por empacar y desempacar. Y recordaré que así es nuestra parte femenina cada que me pare frente al caos roperil o frente al espejo para darle una última mirada a mi aspecto y despedirme con un guiño y una sonrisa de satisfacción en mi rostro....
Y entonces decidí hacer una especie de investigación de campo, así que me fui a una plaza comercial, me compre un té y me senté frente a una tienda de ropa femenina. Simplemente a observar a las mujeres que a esa hora entraban al lugar. Por la hora, (en la mañana) la mayor parte eran mujeres mayores de 30 años y pude atestiguar que de cada 3 que entraban una salía con una bolsa de compras.
Después de una hora de observación entré a la tienda a ver si podía entablar algún tipo de conversación con las clientas. Así que decidida y tratando de mantener mi mejor sonrisa y mejor trato me acerqué a una mujer que revisaba atentamente unos pantalones (si, me gustaron, me imaginé con ellos y luego desperté de mi ilusión, no iba a comprar ropa) Le saqué conversación y en unos minutos ya estaba compartiendo tips de belleza, sus pasiones, sus mañas, sus pasión por la ropa.
Cerca de nosotras estaban otras mujeres quienes también comentaron acerca de sus gustos y de sus preferencias de ropa y calzado. Me llamaba la atención el ver que traían en una mano tres o cuatro ganchos con ropa y buscaban más. ¿Es necesario tener un clóset repleto de cosas de vestir? Si!!! la respuesta fue tajante.
Una mujer que se precie de serlo debe de tener una amplia gama de estilos, de diseños, de colores, de medidas de tacones para su arreglo diario. Parte de la coquetería, parte del misterio femenino, parte del glamour. El estrés cada mañana cuando se abre el clóset para ver que me voy a poner es parte del show. Ese estrés se va desvaneciendo conforme encontramos lo adecuado para ese día, de acuerdo a nuestras actividades, estado de ánimo, tiempo...
Recordemos que de niñas nos ponían el vestido mas amplio, con encajes, listones y lazos. Los combinaban con los adornos en la cabeza, las calcetas, el zapato o en su caso las sandalias. Desde pequeñas nos enseñan a las mujeres a cuidar nuestro arreglo personal, a ser pulcras, a combinar texturas, colores, peinados y accesorios.
No nos extrañemos de que esas enseñanzas perduren a lo largo de nuestra vida, sólo que entre más grandes nuestras actividades se multiplican. Ya no es sólo casa, colegio deportes o clases especiales por la tarde. Ya es escuela, trabajo, salidas con amigos, novio, compromisos sociales... Lo que hace que nuestro guardarropa aumente de manera considerable. Cuando estábamos en la etapa de los 15 casi todos los fines de semana eran las fiestas de las compañeras, primas, hijas de los amigos de nuestros padres. Y era la compradera o las visitas a la modista para encargar vestidos como si fueran palomitas de maíz...
Y qué tal en la prepa? las fiestas, las llegadas de los amigos a los 18 con tremendo festejo y todas las graduaciones hasta terminar la universidad (se gradúa el hermano de mi mejor amiga, el primo, el vecino, pasé el examen de manejo, de la vista...) por lo que se necesitaba una colección de atuendos propios para tan gloriosas ocasiones. Y después obviamente, las bodas, bautizos y demás... y así hasta el día de hoy.
Pero no sólo ropa de gala, también la ropa para el diario, para el trabajo. Eso hace que cada vez más necesitemos agregar un cajón, un metro de clóset, otro zapatero, otro entrepaño para las bolsas, otro mueble para los accesorios y así nuestra recámara se nos hace pequeña y empezamos la invasión de otros cuartos o espacios para nosotras.
Así que viendo la cantidad de cajas que han estado saliendo simplemente de mi clóset no me debo extrañar ni espantar. Sino sentir tranquila SOY MUJER y sí, necesitamos no un clóset, dos cuartos exclusivos para nuestras cosas, con cajoneras, espejos, espacios para bolsos, sombreros, chalinas, collares, pulseras, ropa. O ya de perdida que el marido no levante las cejas cuando abres tu lado del clóset que por extraña razón es el más grande; y levanta las cejas porque ahí no entra ni el aire; y te quedas mirando como niño perdido la cantidad de tela ahí colgada y sueltas la clásica e importante pregunta filosófica de toda mujer en sus cabales: "¿Qué me pongo?" seguido del lamento cual tragedia griega: "No tengo nada qué ponerme!".
Somos mujeres y está en nuestra esencia, o al menos en la mayoría de nosotras. Así que dejaré de quejarme por la cantidad de triques y trapos por empacar y desempacar. Y recordaré que así es nuestra parte femenina cada que me pare frente al caos roperil o frente al espejo para darle una última mirada a mi aspecto y despedirme con un guiño y una sonrisa de satisfacción en mi rostro....
martes, 8 de mayo de 2012
Pensar en este 10 de mayo
Se acerca ya el 10 de mayo, y los comerciales alusivos a los regalos para mamá ya están en su apogeo desde hace un mes. El bombardeo de las tiendas departamentales, supermercados, centros comerciales, concesionarias, es increíble; todos tienen el regalo perfecto, el de sus sueños, lo que ella siempre ha deseado...
Digo, yo nunca he sabido de alguna encuesta a las madres en las que enumeremos los regalos que quisiéramos para ese día. Pero por arte de magia, ellos lo saben y mucho antes que nosotras.
Que la lavadora; la licuadora; los juegos de sartenes, de cubiertos, de vasos; la cafetera; el microondas; la aspiradora; la sala; la pantalla LED; el comedor. Todo eso y más deseamos las mamás que nos regalen el 10 de mayo. En serio?
No creo que las amas de casa deseen que en el día de las madres les recuerden sus obligaciones con algún electrodoméstico que al final de cuentas será para toda la familia. O solo nosotras tenemos el derecho de lavar nuestra ropa en la lavadora? la de los demás se lava como? en la tintorería? en el lavadero? Y la estufa? La comida que se prepara ahí es exclusiva para la mamá? sólo se plancha la ropa de una? No!!! los electrodomésticos son para toda la familia.. ahh pero se espera obviamente que sean utilizados por las abnegadas madrecitas para atender a su querida familia.
Así somos los mexicanos, quiero a mi madre con el alma, pero si ella me quiere, me tiene que atender a cuerpo de rey, y para eso, le regalamos los "ayudantes" en su labor sagrada de ser la más querida de la familia.
Aparte del regalito maravilloso, esperamos, claro que lo estrene el 10 de mayo con todos los honores. Y más cuando la ubicación permanente es la cocina: tiene que preparar una banquete digno de ella, y esmerarse porque para gusto de la festejada, viene toda la familia a festejar a las mamás: la suegra, las cuñadas, las nueras, las hermanas.... Y hay que presumir el regalazo, pero sobre todo hacer que las invitadas se sientan reinas ese día; SU día!! Válgame!!
Y ahí tienen a la pobre mujer desmañanada (tuvo que levantarse más temprano porque era el festival del colegio y hay que asistir arreglada, y preparar a los hijos que van a participar: maquillarlos, vestirlos, peinarlos, prepararles el desayuno y llevarlos al cole a festejarse) y saliendo de ahí con la prole (porque terminando el festival hay que llevarse a sus hijos, ya que las maestras también son mamás y tienen el derecho de festejarse) a comprar lo necesario para el banquete, la botana, la cerveza, el vino, el hielo... Llegar a la casa, hacer que los retoños se cambien, desmaquillarlos, quitarles el disfraz, el peinado; preparar la botana, la comida, el postre; revisar que la casa esté en orden, acomodar el lugar donde se van a servir, sacar la vajilla o los desechables, el caso es que tiene que dejar todo listo para cuando lleguen los invitados y demás festejadas.
Pero ahí no termina la cosa, hay que atender a la mamá, a la suegra, a cuanta madrecita esté en su casa, porque es su día y andar dando vueltas, cuidando que los niños no destrocen la casa, que coman, que los señores tengan hielo, refrescos y vino suficiente... Presumir una y otra vez el regalo, remarcar su gran utilidad para elaborar el agasajo maternal; sonreír todo el día, despedir a los invitados con suma amabilidad y recoger todo el desorden que se hizo en su honor... Ah y el comentario final de "mi mamá se sintió festejada y mis hermanas muy contentas, te quedó bien todo, a ver cuando lo repetimos"... Sí jefe! cuándo quiera! Y la festejada de la casa?
Alguna vez se han puesto realmente a pensar en que le gustaría a su mamá para el 10 de mayo? no piensen en ustedes o en un beneficio a corto y mediano plazo. Piensen en ella, sólo en ella. Qué les ha dado? Qué se merece? si tanto se mortifican porque tenga ayuda en las labores del hogar, se pueden poner a redecorarle la casa en cualquier momento. Por qué esperar a que sea 10 de mayo para recalcarle a la madre su lugar? "Si mami, te quiero mucho y te valoro como no tienes idea, te compré esta plancha de vapor porque con la otra no me dejas bien mi ropa" "Eres increíble mamá, te debo lo que soy y por eso te regalo este extractor para que me hagas mis jugos super nutritivos todos los días!"
En serio valoramos a mamá? o sólo la vemos como nuestra facilitadora de vida, como el elemento mágico en la casa: se acaba el jamón en la mañana y cuando regresas por la tarde de nuevo hay; la ropa que dejas sucia en el bote aparece lavada, planchada y doblada en los cajones, no importa la hora siempre está afuera esperándote; cuando bajas en la mañana hay en la mesa un licuado, café, fruta para ti...
En nuestro cumpleaños no nos regala un cepillo o un bote de basura... nos regala lo que nos gusta, lo que usaremos sólo nosotros; siempre busca sorprendernos, darnos gusto, hace que nos sintamos especiales y únicos. Sin embargo, el 10 de mayo la mamá se convierte en una más de los millones que hay y le compramos el regalo fabricado en serie y multipublicitado por los medios haciéndonos creer que ESE es el regalo ideal para la madre ideal... "Para la mujer que te dio la vida, la nueva lavadora ecológica" "dale a tu madre un poco de lo mucho que te da, dale la nueva licuadora y tostadora" y ahí van a comprarlos en masa para la mujer que se supone es única.
Por qué no ser originales? diferentes? Qué le gustaría? descansar? consentirse? sentirse más que querida? Cómo lograrlo? si la ves cansada, déjala que duerma, mándala a que le hagan un masaje, un nuevo tinte, un nuevo corte de pelo. Que quiere atracarse de chocolates, regalale sus chocolates. Quiere despejarse, unas entradas al teatro, al cine y que incluyan una comida o cena en su restaurante favorito; llena su casa de sus flores favoritas; regalale ese gustito que ha pospuesto por años; que no quiere salir; déjale la televisión, prepárale de comer; quiere ese día estar en cama? adelante que vea las películas de antaño; su programa favorito; que lea.
Se supone que el 10 de mayo es EL día de la madre, entonces que sea ella la que diga que es lo que quiere. No necesita que una empresa le diga sus deseos o necesidades y si nosotros la conocemos tan bien como decimos, no debería ser difícil entenderla y encontrar el regalo perfecto para ella.
El amor, el respeto que nos merece se verá reflejado en lo que hagamos por ella ese día y siempre; en qué tanto le buscamos, le pensamos, le imaginamos para su festejo; para su día. Si es en realidad única, insustituible, maravillosa, genial, así debemos ser con ella. Aprendamos a valorar su esencia, sus manos, su risa, su cariño, su mirada, su aliento, su valor, su entrega, su don. Reconsideremos lo que significa ser madre, para los medios es sinónimo de ama de casa, cocinera, costurera, chofer, nutrióloga, modista. Pero es mucho más que eso: es una caricia, un beso, un susurro, es aire fresco, es calidez, es hogar, es espontaneidad, es energía, es fuerza, es refugio, es seguridad...
Y ahora, qué le vas a regalar a tu mamá?
Digo, yo nunca he sabido de alguna encuesta a las madres en las que enumeremos los regalos que quisiéramos para ese día. Pero por arte de magia, ellos lo saben y mucho antes que nosotras.
Que la lavadora; la licuadora; los juegos de sartenes, de cubiertos, de vasos; la cafetera; el microondas; la aspiradora; la sala; la pantalla LED; el comedor. Todo eso y más deseamos las mamás que nos regalen el 10 de mayo. En serio?
No creo que las amas de casa deseen que en el día de las madres les recuerden sus obligaciones con algún electrodoméstico que al final de cuentas será para toda la familia. O solo nosotras tenemos el derecho de lavar nuestra ropa en la lavadora? la de los demás se lava como? en la tintorería? en el lavadero? Y la estufa? La comida que se prepara ahí es exclusiva para la mamá? sólo se plancha la ropa de una? No!!! los electrodomésticos son para toda la familia.. ahh pero se espera obviamente que sean utilizados por las abnegadas madrecitas para atender a su querida familia.
Así somos los mexicanos, quiero a mi madre con el alma, pero si ella me quiere, me tiene que atender a cuerpo de rey, y para eso, le regalamos los "ayudantes" en su labor sagrada de ser la más querida de la familia.
Aparte del regalito maravilloso, esperamos, claro que lo estrene el 10 de mayo con todos los honores. Y más cuando la ubicación permanente es la cocina: tiene que preparar una banquete digno de ella, y esmerarse porque para gusto de la festejada, viene toda la familia a festejar a las mamás: la suegra, las cuñadas, las nueras, las hermanas.... Y hay que presumir el regalazo, pero sobre todo hacer que las invitadas se sientan reinas ese día; SU día!! Válgame!!
Y ahí tienen a la pobre mujer desmañanada (tuvo que levantarse más temprano porque era el festival del colegio y hay que asistir arreglada, y preparar a los hijos que van a participar: maquillarlos, vestirlos, peinarlos, prepararles el desayuno y llevarlos al cole a festejarse) y saliendo de ahí con la prole (porque terminando el festival hay que llevarse a sus hijos, ya que las maestras también son mamás y tienen el derecho de festejarse) a comprar lo necesario para el banquete, la botana, la cerveza, el vino, el hielo... Llegar a la casa, hacer que los retoños se cambien, desmaquillarlos, quitarles el disfraz, el peinado; preparar la botana, la comida, el postre; revisar que la casa esté en orden, acomodar el lugar donde se van a servir, sacar la vajilla o los desechables, el caso es que tiene que dejar todo listo para cuando lleguen los invitados y demás festejadas.
Pero ahí no termina la cosa, hay que atender a la mamá, a la suegra, a cuanta madrecita esté en su casa, porque es su día y andar dando vueltas, cuidando que los niños no destrocen la casa, que coman, que los señores tengan hielo, refrescos y vino suficiente... Presumir una y otra vez el regalo, remarcar su gran utilidad para elaborar el agasajo maternal; sonreír todo el día, despedir a los invitados con suma amabilidad y recoger todo el desorden que se hizo en su honor... Ah y el comentario final de "mi mamá se sintió festejada y mis hermanas muy contentas, te quedó bien todo, a ver cuando lo repetimos"... Sí jefe! cuándo quiera! Y la festejada de la casa?
Alguna vez se han puesto realmente a pensar en que le gustaría a su mamá para el 10 de mayo? no piensen en ustedes o en un beneficio a corto y mediano plazo. Piensen en ella, sólo en ella. Qué les ha dado? Qué se merece? si tanto se mortifican porque tenga ayuda en las labores del hogar, se pueden poner a redecorarle la casa en cualquier momento. Por qué esperar a que sea 10 de mayo para recalcarle a la madre su lugar? "Si mami, te quiero mucho y te valoro como no tienes idea, te compré esta plancha de vapor porque con la otra no me dejas bien mi ropa" "Eres increíble mamá, te debo lo que soy y por eso te regalo este extractor para que me hagas mis jugos super nutritivos todos los días!"
En serio valoramos a mamá? o sólo la vemos como nuestra facilitadora de vida, como el elemento mágico en la casa: se acaba el jamón en la mañana y cuando regresas por la tarde de nuevo hay; la ropa que dejas sucia en el bote aparece lavada, planchada y doblada en los cajones, no importa la hora siempre está afuera esperándote; cuando bajas en la mañana hay en la mesa un licuado, café, fruta para ti...
En nuestro cumpleaños no nos regala un cepillo o un bote de basura... nos regala lo que nos gusta, lo que usaremos sólo nosotros; siempre busca sorprendernos, darnos gusto, hace que nos sintamos especiales y únicos. Sin embargo, el 10 de mayo la mamá se convierte en una más de los millones que hay y le compramos el regalo fabricado en serie y multipublicitado por los medios haciéndonos creer que ESE es el regalo ideal para la madre ideal... "Para la mujer que te dio la vida, la nueva lavadora ecológica" "dale a tu madre un poco de lo mucho que te da, dale la nueva licuadora y tostadora" y ahí van a comprarlos en masa para la mujer que se supone es única.
Por qué no ser originales? diferentes? Qué le gustaría? descansar? consentirse? sentirse más que querida? Cómo lograrlo? si la ves cansada, déjala que duerma, mándala a que le hagan un masaje, un nuevo tinte, un nuevo corte de pelo. Que quiere atracarse de chocolates, regalale sus chocolates. Quiere despejarse, unas entradas al teatro, al cine y que incluyan una comida o cena en su restaurante favorito; llena su casa de sus flores favoritas; regalale ese gustito que ha pospuesto por años; que no quiere salir; déjale la televisión, prepárale de comer; quiere ese día estar en cama? adelante que vea las películas de antaño; su programa favorito; que lea.
Se supone que el 10 de mayo es EL día de la madre, entonces que sea ella la que diga que es lo que quiere. No necesita que una empresa le diga sus deseos o necesidades y si nosotros la conocemos tan bien como decimos, no debería ser difícil entenderla y encontrar el regalo perfecto para ella.
El amor, el respeto que nos merece se verá reflejado en lo que hagamos por ella ese día y siempre; en qué tanto le buscamos, le pensamos, le imaginamos para su festejo; para su día. Si es en realidad única, insustituible, maravillosa, genial, así debemos ser con ella. Aprendamos a valorar su esencia, sus manos, su risa, su cariño, su mirada, su aliento, su valor, su entrega, su don. Reconsideremos lo que significa ser madre, para los medios es sinónimo de ama de casa, cocinera, costurera, chofer, nutrióloga, modista. Pero es mucho más que eso: es una caricia, un beso, un susurro, es aire fresco, es calidez, es hogar, es espontaneidad, es energía, es fuerza, es refugio, es seguridad...
Y ahora, qué le vas a regalar a tu mamá?
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