martes, 26 de febrero de 2013

... Pero no me digas que me veo gorda....

Hay cosas que admiro en los hombres.   Una de ellas es esa capacidad que tienen de aguantar cuanto apodo o sobrenombre les pongamos sus parejas. Podemos decirles, gordito, negro, viejito, viejo, por sus apellidos, incluso modificar su nombre de pila!!! y a ellos responden sin chistar.... incluso aquellos que son bastante empalagosos como caramelo, honey, swetty, bombón y muchas golosinas más de acuerdo a los gustos y necesidades de azúcar de la susodicha...
Sin embargo a nosotras nos cuesta un poco más aceptar sobrenombres... eso de viejita a los 30 como que no agrada mucho, lo de gordita menos!! sobre todo si estamos en constante lucha con la báscula!!! Que Migue me diga Quiñones te quiero.... válgame!! o simplemente Quiñones me traes un vaso con agua... siento que es mi jefe o algún maestro pidiendo un favor.
Es cierto que las mujeres no aguantamos sobrenombres, y menos aquellos que describen alguna "cualidad" por llamarla de algún modo, de carácter físico. Tengo amigas que me dicen Flaca, y es cierto, es fecha que me da cosa aunque no me molesta en lo absoluto, ya que efectivamente mi característica desde chica ha sido esa: mi complexión y aunque hoy en día para mi es un gusto poder atracarme de cuanto antojo, dulce, carne, harina se me cruce por delante, hace unos años era un mote que me calaba hondo: flaca, a mi mente de inmediato venía Oliva, la de Popeye...
Y si vamos un poco más allá, si una le dice a su marido, novio, hermano, amigo, primo, que tiene cuerpecito de jarrita de Kool Aid las típicas bromas de "para cuándo nace", "ya la almohada necesita una funda más grande", "aguas con el botonazo" la reacción es por mucho distinta a la de nosotras...
La eterna pregunta "me veo gorda" no es para que nos digan "SI", ni "gorda no, pero se te ve la pancita", ni nada por el estilo. Es curioso cómo las mujeres hacemos preguntas esperando la respuesta que deseamos oir... no la verdad.
"Me veo bien?" otra pregunta que se antoja capciosa... o nos vemos muy viejas, o queremos aparentar ser más jovenes, o la falda está muy corta, muy apretada, se nos sale el callito de la andadera, el cabello lo tenemos peor que Mafalda, nos maquillamos más que el payaso de IT... pero la respuesta mínima que queremos oir es un "Si, te ves bien" y de ahí para arriba!!!!
Por qué? Es algo que aseguro no sólo los hombres se preguntan practicamente diario. Sudan cada vez que hay una fiesta, una salida, un compromiso.... y más si es de esos compromisos de pipa y guante!!! Cómo decirnos que el vestido que usamos en nuestra graduación de la facultad ha perdido su encanto??? aún con 3 fajas, dejar de comer dos días antes, peinarnos muy juveniles y maquillarnos como adolescentes.... esperamos la cara de fascinación del galan o galón a estas alturas de la vida, y si el rostro refleja contradicción, susto, ganas de correr o de plano una carcajada contenida por nuestra facha, nos sentimos, indignamos!! cómo se le ocurre si me pase 3 horas en el salón de belleza para el laminado y pintura y gaste un dineral en las mejores fajas del mercado!!! no me valora!!!.....
Siendo honestas... no nos gusta la honestidad. Si sabemos que la comida nos quedó salada o sin sabor, cuidadito con que alguien se haga valiente y lo diga.... porque claro!!! lo dice por envidia, nunca le gustó cómo cocino; bla, bla, bla.... ok si, qué tan difícil es decir GRACIAS POR INFORMARME.... digo, así uno alerta a los demás y si hay tiempo, tratar de arreglar el problema.
Pero no!! cada pregunta que hacemos respecto de nosotras es una trampa para el otro; navegamos con bandera de honestas, pero hacia el otro!!
Hace tiempo me dejé mis canitas así tal cual... si, tengo canas y muchas!!! Y si preguntaba si se notaban mucho, la respuesta era ni canas tienes!!! ah que caray, tengo un mechón desde los 17 tipo tongolele y vaya que se nota!!! supongo que no me dicen la verdad temiendo una reacción negativa de mi parte.
Pero vamos!!! si sé que soy flaca, canosa, dientona, manotas, no puedo esperar que me digan que estoy bien buena, con el cabello negro azabache como en mi niñez, dientes de elotito y manitas de princesa....
Primero debo ser honesta conmigo misma. Saber cómo estoy, cuales son mis defectos y virtudes. Si estoy como espárrago, qué tremenda necedad de querer que me digan que se me ve un cuerpazo de guitarra...  Si soy morenita, no puedo esperar que me digan blanca nieves. A menos que vivas en el DF, donde todos creen que ven gente alta, delgada, rubia y de ojos de color.... ahhh y bien guapo "pasele güerita", "qué va a llevar mi chula?"...
Si nos conocemos como pregonamos, al hacer esas peguntas, deberíamos esperar la verdad... no la respuesta que queremos oir. Si es así mejor no preguntemos mientras no estemos dispuestas a escuchar la opinión del otro y no lo que deseamos que nos digan. Así evitaremos muchas peleas con el novio, esposo, amigo...
Aprendamos a aceptarnos y por qué no?? a reirnos de nosotras mismas!! no tomemos nuestras características físicas tan en serio! Si al otro le molestan será SU problema, no el nuestro. Estar bien con uno mismo no significa tener el cuerpo de barbie, cara de muñeca, manos de pianista, cabello de comercial de shampoo, look de super estrella.... Significa querernos, cuidarnos, consentirnos, disfrutarnos, conocernos y respetarnos.
De verdad que en eso admiro  a los hombres, podemos tirarles carrilla de ellos mismos y no sólo se ríen, hasta nos ayudan!!!




viernes, 22 de febrero de 2013

Este día es para mi... lo comparto con ustedes

Este día es para mi muy especial. Hoy hace 7 años salí del hospital después de casi un mes de permanencia. Tiempo en el cual no había muchas esperanzas.
Salí sin plena conciencia de lo que realmente me había ocurrido. Al paso de los días y de las pláticas con el médico y con Migue, entendí mi situación, la pena e incertidumbre que pasó mi familia y quienes se enteraron.
Me vinieron muchas preguntas a la cabeza cómo por qué sigo aquí si tenía todo en contra? Qué es lo me tiene dispuesto Dios para mi vida? Preguntas que hasta el momento no he tenido respuesta alguna.
Lo que tengo claro es muy simple, me permitió Dios seguir viviendo, por lo tanto debo hacer eso VIVIR! Pero no vivir como se conoce: respirar, mantener latiendo mi corazón mantenerme saludable.... No VIVIR, es decir, disfrutar cada dia con mis hijos, con mi marido, con mi familia, con los amigos.
Hoy puedo decir que disfruto más de las pequeñas cosas que el día me brinda. Desde el rayo de sol, el viento en  mi cara, el canto del pájaro... mis pericos destrozando las naranjas en mi jardín, los pequeños desacuerdos con mis hijos...
Aprendí a valorarme. Regresé a mis hobbies, volví a cantar y lo hago con el alma, disfrutando cada nota que sale de mi, me dejo llevar por las melodías, canto para  mí, por mi. Aprovecho cada reunión con mis amigos, no pierdo el tiempo ahora, o me da pea decirles lo mucho que los quiero y de lo que son en mi vida. No pasa un momento en que no les recuerde a mis hijos y marido lo mucho que los amo, el enorme milagro que son para mi. Leo lo que me interesa y no lo que me haga ver bien ante los demás, oigo la música que me alegra, que me calma, la que me recuerda la infancia, la adolescencia, mi juventud.
Hago el ridículo ante mis hijos para sacarles una sonora carcajada, y aprendieron a seguirme el paso. Soy más desenfadada, menos estresada y preocupona.
Administro mejor mi tiempo, acomodé mis prioridades, poniéndome en primer lugar y mi familia. Sueño má tiempo y dejo a mi imaginación crear escenarios locos, raros, fuera de lógica...
Es cierto que en estos 7 años he pasado conflictos con gente cercana, conflictos que no lamento, porque marqué mi postura y mis límites. Porque si me dieron la oportunidad de seguir aquí no quiero vivir haciendo lo que a los demás les gusta, lo que los demás consideran adecuado... no quiero vivir mi vida pensando sólo en quedar bien con los demás.... quiero vivir quedando bien conmigo, hacer lo que me corresponde como esposa, madre, hija, hermana, amiga... Haciéndolo  con amor y alegría.
Aprendí a apreciar los detalles que  llenan el día, el niño que me sonríe, la persona que si conocerme saluda con la sonrisa en pleno, caminar por mi colonia viendo los árboles, las flores, las mascotas, saludando a quien cruza por mi camino....
Aprendí que la vida es fugaz, que debo aprovecharla, exprimirla, aprender de lo bueno y de lo malo,  enmendar errores, hacerle caso a mi conciencia y a mi intuición. Dejar de lado a quienes lastiman, agreden, mienten, manipulan...
Aprendí a pedir por los que me quieren; pero más por los que no, para que encuentren paz, armonía, tranquilidad y dejen la amargura y egoísmo. Pido porque encuentren la felicidad en sus vidas aun cuando sus decisiones no los hayan dejado satisfechos.
Sé que me faltan cosas por cambiar y por hacer. En realidad no sé por qué sigo viva, lo que si sé es que no estoy llamada para algo espectacular con fuegos artificiales ni reflectores... mi ego saldría a flote,  y si de por si me consideran algunos insoportable, dirán que me pondré peor, jejejeje. Sé que esta segunda oportunidad de vivir es un regalo maravilloso...
Vivo cada día como si fuese el último no me preocupo por el mañana ni por lo que vendrá. Vivo este día aprovechando lo que me da, disfrutando lo que tengo, sea mucho o sea poco, lo material es lo de menos, para mi lo que llena mi alma, me da alegría, me da plenitud es lo que me importa.
Hace 7 años entré al hospital por urgencias y en camilla, inconsciente, me mantuvieron viva conectada a un respirador 20 días, sin esperanzas de salir adelante... Salí por la puerta principal y caminando... Agradecida con Miguel Angel Martínez Espinosa, quién no se separó de mi, quien pedía por mi, quien se dolía por mi, y  a quien amo cada día más y sé que a su lado puedo sortear conflictos, dudas, problemas, angustias... todo!! Agradecida con mis hijos por su fortaleza y entendimiento de la situación a pesar de su edad, agradecida con los amigos que se unieron en oración por mi recuperación... Agradecida con Dios por darme este segundo aire, este tiempo extra con los míos, conmigo misma.
Hoy hace 7 años que dejé el hospital con muchas preguntas en mi cabeza, algunas no se han contestado, otras el tiempo me ha dado la respuesta. No escucho con mis oídos, sino con mi cabeza y corazón. Sólo sé que si sigo aquí es por Dios y lo que el decida de mi vida estará bien para mi... Que se haga su voluntad, venga lo que venga...
 

jueves, 21 de febrero de 2013

Carta a mis amigos

Cuando niña, tus amigos eran con los que jugabas, con los que te juntabas en la escuela, los que te invitaban a sus cumpleaños, los que iban a los tuyos...
Detalles pequeños hacían que siguiera la amistad o no, por ejemplo no me prestó pegamento, tijeras, en el recreo casi no me habló...
Conforme crecimos la amistad fue teniendo otro valor, otro sentido, era más complicidad: el niñ@ que te gustaba, las cartitas, la ropa... ya los ratos de compartir seguían por la noche y las pijamadas eran pan de cada fin de semana, y las madres con el Jesús en la boca por la música, las risas en la madrugada, y al día siguiente ver el desorden de cobijas, comida, ropa y el tendedero de chamacas que abrían el ojo pasado el mediodía... y un nuevo desorden en la cocina con motivo de un muy retarado desayuno.
A estas alturas de la vida la amistad es completamente  diferente, hoy no espero el regalo en mi cumpleaños o en navidad, ya no nos reunimos en casa de alguna para ayudarnos a elegir el look para una fiesta. Ya no nos hacemos bola en una reunión para secretearnos de los mocosos que asistieron...
Hoy la amistad se torna de una madurez que de niña se antojaba, aburrida egoísta, impensable!! La amistad es más fuerte, más segura, y sobre todo, no es necesario estar pegadas 12 o 14 horas al día ni estar pegadas al teléfono las horas restantes para demostrar el cariño.
Mis amig@s de hoy me encantan!! y con amig@s incluyo los que han estado conmigo desde la infancia y a aquellos que a lo largo de mi vida se han cruzado en mi camino para quedarse, o simplemente para estar un tiempo y después alejarse sin lágrimas, sin rencor...
Me encantan por la simple razón de que no hay un día que no sepa de alguno de ellos, porque las pláticas son maravillosas, porque está la sensación de que no ha habido distancia ni tiempo entre nosotros. Porque puedo pasar días o meses sin verlos y al momento de coincidir  el abrazo, la sonrisa, la memoria estás presentes como si fuese ayer que nos vimos.
Me encantan porque confían en mi, sus miedos sus dolores, sus penas, sus triunfos, sus fracasos. Porque lloran en mi hombro, porque ríen con mis mensadas, porque comparten su vida y su familia conmigo.
Me encantan porque tengo con quien cantar hasta quedar afónica, no importa si son las 3 o las 5 de la mañana; porque tengo con quien filosofar, con quien aprender a ser madre, con quién platicar de religión de cocina, de viajes, de culturas.... o simplemente pasar el tiempo leleando, bromeando o recordando....
Me encantan porque me aceptan tal cual soy, porque me dan mucho más de lo que le he dado, porque han estado a mi lado en las buenas y en las malas.... y en las peores. Me han tendido su mano, me han ayudado en momentos difíciles, pero principalmente me han aguantado mi carácter y mi genio con sus obsesiones y manías.
Me encantan por la sencilla razón de que son mis amig@s, porque me escogieron como tal, porque me recuerdan y de repente me dedican un ratito de su vida.
Soy una persona sumamente afortunada, tengo amig@s que son mi familia... personas más que valiosas que me han enseñado la bondad, la entrega, el cariño, la solidaridad, la confianza, el valor, la honestidad....
A todos ellos, simplemente GRACIAS

viernes, 19 de octubre de 2012

Entre el MET y el Times Square...

Cada que viajo, que recorro una ciudad no deja de maravillarme la diversidad y el colorido de su gente, de sus calles, de la vida cotidiana. No dejo de maravillarme de lo que nosotros como humanos hemos creado al paso del tiempo.
Hoy estuve en sitios en donde me emocioné al darme cuenta de la cantidad de arte que el hombre ha creado a lo largo de los siglos. Desde el antiguo Egipto hasta la modernidad de Times Square.
Recorrí salas y salas en museos que mostraban las maravillas creadas por mentes y manos humanas. Una piedra grabada, una piedra esculpida, un metal forjado, cerámica, madera, vidrio, telas. Manipulados en formas caprichosas de acuerdo a la cultura, a las creencias, a la religión, al tiempo...
Vi trabajos increíbles en metales preciosos combinados con piedras preciosas que asemejan a pequeñas esculturas en artículos de joyería. Encontré pequeños catecismos hechos de madera con las escenas más representantivas de la vida de Jesús, diminutas figuras perfectamente talladas y pintadas, presentadas  en bases de madera o de metal...
Vi porcelanas exquisitas representando la vida cotidiana del siglo XVIII y XIX. Encontré no sólo los muebles originales de casas, hoteles, sino hasta la casa misma!!!
Quedé sorprendida de la cantidad de arte que el ser humano a realizado a lo largo del tiempo, de sus historia, pero más aún, me quedo boquiabierta de ver la cantidad de arte encontrado en un solo lugar...
Pude ver parte de la historia del hombre en un edificio, por espacio de unas horas.
Estar en un museo como el MET de NY, es una experiencia inolvidable, encontrar por inicio un edificio imponente con esa escalinata que eleva un edificio que si bien no es de la majestad de otros, impone con sus lineas limpias y sus columnas firmes y perfectas. Entrar en el lobby atestado de gente que va y viene, de las filas de los boletos, del guardarropa, de la fila del baño, del comedor....
Filas interminables de gente que habla distintos idiomas, pero que están ahí por el mismo motivo: ver esa colección de maravillas denominada ARTE.
Si, me emocioné tanto por la colección de armaduras, espadas, sables, yelmos, escudos; como por las pinturas de Velázquez, Van Dyck, Manet, Degas, Reubens, Caravaggio, Pizarro, Murillo; y por las siempre perfectas esculturas griegas y romanas, que aunque les falte alguna pieza, no dejan de maravillarnos por la perfección en los pliegues de la túnica, del rostro, de las manos, de los pies, en esos detalles de las expresiones; por los sarcófagos y jeroglíficos, por esas religiosidad que derivó en una de las culturas más estudiada. Me emocioné al ver los trabajos de joyería, de cerámica, por los tapices, los muebles, por el tallado de la madera en sillas, reclinatorios, puertas, adornos...
Estar en un museo es ver la capacidad del ser humano, la sensibilidad, esa inclinación por lo bello, lo estético, por lo perfecto!!
Y de ahí ir a un lugar completamente diferente: Times Square. Un lugar lleno de luces, de color, de tecnología. Un espacio moderno que convive plácidamente con edificios viejos, de piedra, que tiene por vecinos rascacielos,  que se rodea de una calle llena de teatros, carros de comida, artistas callejeros: desde estatuas de la libertad representadas con el más mínimo detalles hasta un naked cowboy con su guitarra sombrero, botas y gafas oscuras...
Ver en ese espacio, una cantidad de personas que se maravilla de ver ese espectáculo, escuchar idiomas distintos; observar vestimentas diferentes; ver como un espacio inerte se llena de vida, de movimiento. Deja de ser un espacio vacío, simple y plano y se torna un lugar de reunión; donde la tecnología de la mano de la arquitectura, del arte, se funden en uno solo para dejar atónito al más escéptico.
Por raro que parezca, esa diferencia, ese abismo  que para muchos puede separar un museo de arte y una confluencia de calles es lo que me llamó la atención. Nuestro tiempo da otra cultura y por lo tanto nos presenta otro tipo de arte. Son diferentes en su técnica, pero siguen expresando, siguen asombrando, tienen color, movimiento, intención... Ambos lugares convocan miles de personas.  Por distintos que sean, son mecanismos de la expresión humana... tan distintos y tan iguales...

viernes, 5 de octubre de 2012

De mal quedad@s y sus pretextos

Hoy me ronda la cabeza aquellos amigos o personas que tienen fama de mal quedados... De esos todos conocemos por lo menos a uno!!
Si esos amigo@s que diario apuestan y nunca pagan; que  enjaretan reuniones, salidas y nunca van; que siempre dicen "te marco en la semana para vernos" y obvio, no lo hacen...
El que apuesta es bastante clásico, diario te orilla a apostar, dinero, la botella, un cartón, una comida, enjareta a dos o tres, promete por el osito bimbo, el gansito marinela y hasta por su chava que esta vez si va a cumplir. Asegura que la vez pasada las cosas no estaban claras pero que esta vez se hará diferente... bla, bla, bla.... y como siempre, no paga.
Y se enoja porque le tiran carrilla, porque es el tema de la siguiente reunión, porque le cobran la apuesta cada que lo ven... Eso si, se enoja, se siente, justifica... pero no paga...
Y los mal quedad@s? esos son otra cosa!!!
Yo tengo una mamá del colegio, que durante 5 años, cada que me ve, es una sonrisa, el abrazo, el cómo estás.... y siempre me dice, "en la semana te hablo para irnos a desayunar".... claro!!! y es fecha que no tiene ni mi número de celular ni el de casa... ahí si solo le sigo la corriente, para que mortificarse
Cuando estábamos chavas y salíamos con algún galán (o galón dependiendo el caso) y la cita terminaba con la frase del monito en cuestión "te hablo para ver que hacemos el fin" era un 80% seguro que esa llamada nunca llegaría a casa... Eso sí, si por cosa del destino, te lo encontrabas por ahí, la lista de pretextos de por que no llamó no se hace esperar.
Esa es otra cosa del mal quedado... ¡Los pretextos!!! Son de un variado y de un absurdo algunos que me hacen pensar si de verdad piensan que les creemos. Esta el que enferma o mata a la abuelita, de repente te das cuenta de que tienen 6 abuelas y 8 abuelos. Está el que siempre le pasa algo en la calle, la llanta, la gasolina, le chocaron, el tráfico, la calle que están arreglando.... El que pone de pretexto al perro, al gato, al hámster (y sabes de antemano que es alérgico y por lo tanto no tiene mascotas) El típico que siempre le echa la culpa a la chamba, como si viviera en la oficina y fuera manda pasarse 18 horas trabajando "apenas si tengo tiempo de comer e ir a descansar..."
Si los pretextos dieran dinero, serían millonarios!!!!
Si, sé que no siempre se puede asistir a todas las invitaciones, a veces uno no tiene planes para un fin de semana y de repente llegan 3 o 4 invitaciones para el mismo día... Tampoco hay que verse desesperado como algunos que insisten en ir a todos sus compromisos aunque pasen más tiempo en el auto que en los lugares. Quejándose de que tienen ootra comida, dos cenas, una fiesta...
No hay que irse a los extremos. Ni ser tan mal quedado ni querer quedar bien con todo mundo o sentirse el socialito que tiene muchos compromisos para un sábado...
Si de plano no te late salir con alguien, mejor ni digas nada. Vamos! Calladito te ves más bonit@. Porque luego alguien te lo va a echar en cara y por supuesto que habrá molestia de tu parte "...No me crees?? en serio!!! te estoy diciendo la verdad!!!" Si, verdad que has repetido una y otra vez cada que quedas mal.
Reconozco que yo también de repente soy mal quedada. Por una u otra razón cuando tengo ganas de una salida, me he quedado con las ganas.  Por eso procuro si no estoy segura de poder asistir no asegurar nada. Es mejor para mi, pero sobre todo, por respeto al otro. Aunque a veces se me sale el quedar en algo y es ahí donde quedo mal... muy mal!!!
A mi me han quedado mal muchas veces. Y si, también lo he reclamado y si, se me han sentido!!! Una pasa, dos... bueno, tres ya hay algo raro ahí, de cuatro en adelante, lo más seguro es que te estén dando el avión!!!
Al final, lo reconozco, termino creyendo en la gente, hacerme a la idea de que su pretexto es genuino... Aunque por dentro mi intuición me diga todo lo contrario. Siempre me quedo con esa sensación de que igual cambia, reacciona, y se corrige y me dé la grata sorpresa de cumplir con su palabra...
Eso sí, no espero ni sentada ni con un cafecito!!! faltaba más!! La vida continúa e invitaciones y planes siempre se tendrán. Esperemos que algún día los mal quedados se rediman.... Si no, seguirán siendo tema de conversación, blancos de bromas, carrilla, ejemplos a no seguir.... Se los dejo de tarea: Eres mal quedad@?




miércoles, 3 de octubre de 2012

Agradecimiento

Es normal y es esperado que agradezcamos en nuestra vida a quienes nos han influido, enseñado, querido. Vemos en las largas listas de agradecimiento a los padres, hermanos, parejas, hijos, amigos, maestros, el perro, el gato, el perico, el del minibús, el portero del edificio...
Agradecemos a quienes nos dan la mano y su sonrisa, agradecemos a aquellos que nos dejan una huella en algún momento de nuestra vida. Agradecemos al que nos acompaña, al que nos hace reír, al que nos ayuda a levantarnos...
Estamos acostumbrados a agradecer a quienes han sido y son buenos con nosotros. Eso es fácil y es lo que los demás esperan de ti.
Pero esta vez no voy a agradecer a quienes me quieren y desean mi bien.
Hoy quiero agradecer a todos aquellos que me rechazaron, a los que me critican, a quienes por una u otra razón nada más no me aceptan, a aquellos que se burlaron, a aquellos que me envidian, a aquellos que me desean una y otra vez que me vaya mal, a aquellos que se cuestionan mi vida, a aquellos que se molestan por lo que tengo, a aquellos que me voltean la cara, a aquellos que no me saludan, a aquellos que me hacen gestos cuando hablo, a aquellos que les dicen a mi hija que estoy loca que soy superflua que soy de lo peor...
Si. Hoy agradezco a todos ellos por las palabras, gestos y acciones que han tenido para conmigo desde la infancia hasta el día de hoy. A quienes aún lo siguen haciendo quizá por diversión...
Agradezco sus no puedes, porque me esforzaba más
Agradezco sus burlas a mi físico porque decidí cuidarlo tremendamente
Agradezco que me digan loca, porque no dejo de ser original
Agradezco que cuestionen mi vida, porque valoro y bendigo cada persona que forma parte esencial de la misma
Agradezco que no me acepten porque encuentro personas maravillosas que me reciben con los brazos abiertos
Agradezco que no me saluden, porque mis abrazos son repartidos en la gente que quiero
Agradezco que me critiquen, porque gracias a eso, me doy cuenta de mus virtudes, de mi potencial
Agradezco a quién me traicionó porque me valoré más, mis ideas, mis proyectos, mis creencias, mis habilidades
Agradezco de corazón todo lo malo que en algún momento recibí por la simple razón, de que eso me hizo más fuerte, más confiada en mi, más luchona, más segura.
Pero también me hizo abrir los ojos, enfocarme en las cosas realmente importantes. Me hizo valorar días, horas, segundos, instantes.
Me hizo madurar, aceptar a los demás, me hicieron más fácil el poder ponerme en los zapatos del otro.
Me ayudaron a quitarme de prejuicios, de tontos tabúes, de falsas percepciones, de miedos.
Agradezco de corazón sus ganas de molestarme, de incomodarme o de plano de ofenderme.
Agradezco el tiempo que le han dedicado, no sé si ha sido planeado o todo salía de improviso, pero gracias por ser tomada en cuenta en pláticas, en ejemplos, en su vida.
Cada palabra suya, gesto, grosería son para mi un indicador de que voy bien, de que me hago notar.
Gracias por ayudarme en  cierta medida a ser lo que soy hoy. A tener la fortaleza, el ánimo, la alegría, las ganas que tengo. Sé que si sólo hubiera tenido solo cosas buenas en mi vida, las cosas sería muy diferentes.
Así que agradezco a Dios por ponerme a esas personas en mi camino, sé que hay gente que pide porque desaparezcan de sus vidas, pero seamos honestos y veamos el lado positivo de las cosas, si uno fuera ignorado, significaría que no vale uno ni una simple mirada... Pero si se dedican a ti, y le buscan por todos los aspectos de tu vida para ver por donde pegarte, significa que eres importante para ellos, que vales la pena; que lo que haces, dices, tienes es maravilloso; que vas dejando huella.
No te ofendas, no te sientas, no te humilles, que no te duela....
Yo agradezco su existencia, los dejo que sigan, porque sé que mientras hablen, yo estoy avanzado, creciendo, creando, disfrutando, sigo viviendo!!!!

















lunes, 27 de agosto de 2012

Mujer de FE

Cuando mi padre enfermó, me sorprendía que me dijeran que era una mujer de fe, de mucha fe, por la aceptación de todo lo que me estaba pasando en ese momento.
Mujer de fe. Hace siete meses mi padre nos dejó físicamente y hoy decidí realmente reflexionar sobre esas dos palabritas.
Mujer de fe. Si me lo hubieran dicho hace unos años, respondería que no soy mocha, ni cucaracha de sacristía... o alguna lindura similar; porque para mi una mujer de fe en mi primera juventud se representaba con la típica viejita que no salía del templo y se la pasaba rezando el rosario una y otra vez, incluso en misa, eso sí, se quedaba dormida en la homilía y en las lecturas, pero aún cabeceando, seguía pasando las cuentas del rosario.
O aquella mujer que se la vivía tomando clases de todo en la parroquia: biblia, oración, liturgia, catecismo, historia de la salvación, etc, etc. En pocas palabras para mi una mujer de Fe era aquella que creía que con ir al templo 6 horas al día o más ya tenía ganado el cielo y todos los problemas se el resolvía por el simple hecho de pasar cuentas o de gastar esos libritos de oraciones.
Cuando me caso y me embarazo, mujer de fe para mi era simplemente hacer lo que humanamente me tocaba para que mis hijos se lograran. Ni más, ni menos, pedía a Dios, a la Virgen y listo. Y lo mismo para la vida diaria. Pedir y hacer, sin más complicación.
Hoy en día para mi esas dos palabras tienen un significado mucho más profundo y mucho más complejo. No pretendo ser ni teóloga, ni doctrinaria. No pretendo dar un sermón ni cambiar a nadie. Simplemente quiero dar mi punto de vista y mi explicación de que es para mi ser una Mujer de fe.
Primero, claro está es la fe de mi religión, que a estas alturas de mi vida se supone que conozco, acepto y practico por decisión personal y no sólo familiar o social. Estoy convencida de mi fe, no solo CREO en Dios, porque hasta el Diablo cree en El, y los que se pasan la vida tratando de comprobar que no existe, creen el El; si no creyeran, no se tomarían el tiempo y la molestia de comprobar que es un producto de la imaginación colectiva. Pero el caso no es creer en Dios, sino CREERLE. Es estar convencido de que soy imagen de El en lo humano y en lo divino, y de que mi paso por el mundo es simplemente una deliciosa experiencia terrenal.
Segundo, mi fe en mi como ser humano, como mujer, como madre, como hija, como hermana, como amiga, como cada pequeña parte de mi que soy. Esa fe en uno que es lo último que aprendemos y que buscamos. Esa fe en mis virtudes y en mi capacidad de desarrollarlas y de disfrutarlas, esa fe en mis defectos y en mi voluntad por aceptarlos, enmendarlos, vencerlos. Esa fe en mi, que nace desde dentro y no del comentario, de la aceptación del otro.
Esa fe en mi persona que deposito cada mañana en mi alma y en mi cuerpo y que no necesita de la validación de nadie para asegurar que soy valiosa, que soy genial, que soy capaz, que tengo valor... que vivo por mi!!!
Y es en esta fe en la que se centra todo lo demás. Si no creo en mis capacidades, en mi poder, en mis fortalezas, en mis capacidades, no saldré de mi caparazón, no haré nada, estaré dependiendo de la opinión y aprobación del otro para darme a mi ese valor que debe nacer de mi.
Es en esa fe en la que termino dándome cuenta de que aunque el cuerpo sea débil, mi certeza interior de que puedo afrontar y superar pruebas fuertes, y de que mi vida, mis acciones, mis etapas, mis caídas, mis derrotas, mis triunfos, son lo que me levanta y me mantiene en el camino.
Es tener una combinación, creer en Dios, o ene esa fuerza superior que está por encima de todo lo humano y darme cuenta de que también está en mi y de que tengo la habilidad y la obligación de reforzarla, de conservarla, de valorarla, de hacerla cada día mía y hacerla vida para entonces darme cuenta de que también debo de tener fe en mi.
Mujer de Fe. Esa pequeña frase me ha dado para mi muchas cosas, muchos significados, pero sobre todo, mucho sentido a muchas acciones, pensamientos, reflexiones y aprendizajes en mi vida. Porque simplemente creo en Dios y en mi. Y sé que así de sencillo puedo afrontar la vida y los obstáculos; puedo tomar decisiones y acciones con la serenidad de mente que se requiere; porque puedo reír, llorar, amar, caerme, levantarme, seguir, cambiar de dirección, con la tranquilidad  de que hago lo correcto; porque puedo ser yo misma, conservar mi identidad, mis locuras, mi música interior con la certeza de que es así como debo vivir mi vida; porque puedo vivir, opinar, decidir, sentir, conocer, aprender, compartir, disfrutar con la fortaleza de que soy dueña de mi y de mi conciencia y por tanto cada paso y cada día es para mi un regalo y una prueba; un don y un compromiso; alegría y aprendizaje; fuerza y sensibilidad; entrega y donación; vida y esperanza; porque sé que soy lo que debo, lo que quiero y puedo ser.